lunes, 24 de abril de 2017

Lo que el meme de tonos de piel refleja sobre el racismo y el clasismo en México



En este meme no hay personajes o frases pegajosas. Consiste en una paleta de colores, que va de un rosa claro a un café oscuro, pasando por seis tonos de rosa, beige y café. Del lado de los tonos más claros se escriben frases, actitudes o gustos que sus autores consideran correctos y admirables, casi siempre que denotan un alto poder adquisitivo. En el otro extremo, colocan lo que ellos ven como lo opuesto.






Hemos ocultado el nombre del autor para proteger su identidad


De acuerdo con este meme, las personas de tez clara compran cosas de contado, ven los Premios Oscar y se ven bien con el cabello teñido de colores. Los de tez morena compran a meses sin intereses, ven los Premios Lo Nuestro y nunca deben teñirse el cabello. “Estos memes evidencian el cruce complejo entre el clasismo y el racismo”, apunta Judith Bautista, una de las coordinadoras del Colectivo para eliminar el Racismo en México (Copera). “Está fomentando una jerarquización y valorización de las personas no solo basada en sus gustos, sino en su acceso a bienes de consumo y oportunidades”.
El meme se conoce como Skin-O-Meter (medidor de tonos de piel) en Facebook y una decena de páginas en esa red social se dedica a recopilar ejemplos creados por los usuarios. Una tiene más de 460.000 seguidores y cada una de sus publicaciones registra miles de reacciones. La mayoría de estas páginas comenzaron a publicar los memes a principios del 2017, aunque ya habían surgido algunos ejemplos al menos desde finales de 2016 en otras páginas de humor y memes en México.
Un ejemplo de este meme se convirtió en una pieza importante de la discusión en redes sobre el caso de acoso callejero que denunció la bloguera Tamara de Anda (Plaqueta) en marzo pasado. Ella acudió a la policía de la Ciudad de México después de que un taxista le gritara ¡Hola, guapa! en la calle. Varios usuarios en Twitter publicaron un tuit de De Anda en la que contaba que el dueño de un bar en La Condesa le había dicho la misma frase años atrás. La autora recibió en su cuenta un meme en el que de lado de los tonos claros se leía la palabra coqueteo y del lado de los tonos oscuros, acoso.


“Aunque en ese caso el meme se utilizó para evidenciar una actitud supuestamente racista y clasista, esto no fue algo positivo”, explica Bautista. “La intención fue callar o menospreciar la violencia contra las mujeres, decir que lo que ella denunció no tiene importancia. Si la intención de los críticos era denunciar el clasismo, entonces hubieran exigido que se le diera la misma atención a las mujeres que no tienen acceso a internet o a los mismos recursos que ella tiene para exponer su caso y ser escuchada”.
Más tarde, De Anda escribió en una columna que su denuncia no tenía que ver con la persona o su profesión, sino con la acción de decir un piropo no solicitado a una mujer desconocida en la calle. “Hubiera sido interesante que el meme se utilizara para evidenciar el racismo y el clasismo”, comenta César Carrillo, antropólogo de la UNAM. “Pero los memes son muy limitados para darles esa vuelta y al final todo termina en la vía humorística. Es un ejemplo de que en México lo serio se vuelve relajo”.

El racismo entre broma y broma

En una de las páginas de Skin-O-Meter se publicó una respuesta a aquellos que califican al meme de ofensivo y racista. Del lado claro colocaron un emoji de una carita riendo a carcajadas y del lado oscuro los comentarios que denuncian el mensaje de las bromas. “Se puede justificar como una ocurrencia, algo inocente, pero entre broma y broma, el mensaje sigue alimentando las ideas de la sociedad mexicana sobre el estatus y el color de la piel”, explica Carrillo, también autor del libro El racismo en México: una visión sintética.




Las bromas y comentarios que denotan esta discriminación han existido mucho antes que el meme, agrega el investigador. “Todos hemos escuchado la frase hay que mejorar la raza. Cuando en Puebla el gobernador era un hombre moreno, la gente hacía la broma de que él quería ser un chico fresa, pero en realidad era un chicozapote. Es un recordatorio constante de que no importa cuánto dinero o prestigio puedas acumular, sigues teniendo el mismo tono de piel”.
Para Bautista, también socióloga y zapoteca de Oaxaca, el racismo se manifiesta de forma sutil en el México cotidiano. “Se ve en las miradas despectivas, en los tratos distintos y falta de oportunidades hacia la gente de tez morena y de origen indígena. También se refleja en las frases de las mamás, como, quítate del sol porque te vas a poner bien prieta. El meme es una forma cruda de lo que sucede de forma sutil en esas interacciones cara a cara”.
Carrillo asegura que existe una tendencia entre los mexicanos de admitir el clasismo en su sociedad pero no el racismo. “Es cierto que los mexicanos somos resultado de la mezcla de muchas razas, pero el mestizaje se aprecia de forma vertical, no horizontal”, dice. “La gente aspira hacia un mestizaje que resalta su lado europeo, pero niega u oculta su lado indígena. Todos siempre dicen que tienen un abuelo español, pero si el abuelo es de origen zapoteco, eso nunca se presume”.
Ambos investigadores coinciden en que reconocer el racismo no es tan fácil en México, como en otros países. “Todavía tenemos un problema de autoaceptación y admitir el racismo implica reconocer y aceptar nuestro lado indígena”, apunta Carrillo. “Todavía persisten tantos conceptos peyorativos hacia la cultura indígena, que se sigue percibiendo como algo negativo”.
Bautista agrega: “Dudo que todos los que hagan esos memes sean de tez clara. Creo que la razón por la que lo hacen es para separarse de eso que está desvalorizado y menospreciado. Creen que si denuncian o se ofenden se están evidenciando como parte del nivel más bajo de la pigmentocracia. Al final eso es una forma de auto-opresión”.
En opinión de Carrillo, prohibir o censurar los memes o las páginas que los exhiben sería un error. “No es la solución al problema, sería como negar su existencia. Creo que debe haber más esfuerzos por parte de las instituciones para hablar y discutir sobre el racismo en México, empezando por la SEP (Secretaría de Educación). Este tema debe incluirse en los libros de texto”.
Mientras tanto, el antropólogo recomienda a los usuarios de redes exponer el racismo y el clasismo de estos memes en la sección de comentarios si se encuentran con uno de ellos en su muro de Facebook o en Twitter. “Sería muy tedioso denunciar cada uno de los memes, porque hay muchos, pero si alguien se topa con uno, no debe ignorarlo”.

¿Qué hace Facebook con las publicaciones de tono racista?

De acuerdo a sus Normas Comunitarias, Facebook se compromete a eliminar "el lenguaje que incita al odio". Esto incluye todo el contenido que ataca directamente a las personas con base en su raza, etnia, nacionalidad, religión, orientación sexual, sexo, género y discapacidades o enfermedades graves. 
En sus reglas, la compañía invita a los usuarios a denunciar los grupos o personas dedicadas a promover estas ideas. Sin embargo, Facebook también busca promover el debate para "la mejora del conocimiento", por lo que no elimina todos las publicaciones o comentarios que puedan ser considerados ofensivos o sean reportados. Tampoco censura contenido humorístico o sarcástico.
Si una página es reportada más de una vez, Facebook analiza la posilidad de eliminar cierto contenido de ella, pero, según su web de Preguntas Frecuentes, un gran número de reportes no garantiza que la compañía clausure una página o un perfil. 
Sigue a Verne México en FacebookTwitter e Instagram y no te pierdas tu ración diaria de maravillas de Internet.
  • Comentar

    martes, 28 de marzo de 2017

    Señalan afromexicanos racismo y discriminación de autoridades


    Santiago Jamiltepec, Oax. La Costa Chica de Oaxaca aloja comunidades de afrodescendientes cuyos ancestros llegaron a México como esclavos y hoy, aunque ya son mexicanos de nacimiento, aún luchan por ser incluidos en la Constitución federal como pueblos con derechos iguales a los de los pueblos indígenas y la posibilidad de beneficiarse de políticas públicas.

     El artículo 2 de la Carta Magna reconoce la composición pluricultural del país y a los pueblos indígenas, pero no menciona a los afromexicanos, quienes en 2015, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, representaban 1.2 por ciento de la población del país. Frumencio Bustos Domínguez, primer director de la comunidad afromexicana de Santiago Jamiltepec, tiene 29 años y lucha por que las 70 comunidades negras oaxaqueñas gocen de reconocimiento oficial.

     Gabino Cué Monteagudo, ex gobernador de Oaxaca, suscribió una iniciativa de reforma constitucional sobre derechos de los pueblos indígenas y afromexicano. El 8 de agosto de 2016, en nombre del Consejo Consultivo de los Pueblos Indígenas y Afromexicano de Oaxaca, pidió de manera urgente y enfática al Congreso local aprobar la iniciativa, que no ha sido llevada al pleno, aunque ya se aprobó en comisiones. A los afromexicanos de Oaxaca no les molesta que los llamen “negros, morenos, prietos o afros”, afirmó Frumencio, quien sin embargo reconoció que hay discriminación cuando deseamos obtener recursos para un proyecto agrícola, una vivienda o escuelas.

     Por ejemplo, la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) no los atiende. Un ejemplo son las hermanas Claudia y Felipa Domínguez Alberto, quienes viven de confeccionar batas de manta y elaborar tortillas. El único apoyo que reciben es el del programa Prospera de la Secretaría de Desarrollo Social, pero no tienen derecho a obtener ayuda para proyectos productivos. Acudimos a la CDI en Jamiltepec, y nos dijerion que para nosotros no hay nada.

    Poco entendemos, pero se siente feo escuchar que a los negros no nos quieren, no existimos, pese a que nos sentimos orgullosos de ser oaxaqueños y mexicanos, dijeron. Frumencio anotó que también son discriminados por el Instituto Nacional de Migración: No creen que soy mexicano. Fue vergonzoso que me hicieran cantar el Himno Nacional Mexicano.

    No creían que era de Oaxaca, me paré en pleno autobús y lo entoné. Les mostré mi credencial de elector y aún así me dijeron que era falsa. Mi gente también ha vivido esa discriminatoria experiencia. Incluso a un par de amigos los quisieron deportar a Honduras sólo porque eran negros. Los afrodescendientes de Oaxaca se unieron con los de Guerrero y Veracruz para defender sus derechos en la asociación México Negro, creada en 1997. Anualmente debatimos nuestras experiencias y coincidimos en que México es un país racista, pese a que el gobierno federal firmó tratados internacionales como la Declaración de Durban.

    En los hechos no somos reconocidos constitucionalmente, porque el artículo 2 no nos protege, y mientras no nos reconozcan en las leyes no habrá políticas públicas para nosotros, sostuvo. En las comunidades afrodescendientes de Oaxaca la discriminación es generalizada en los servicios de salud, educación, desarrollo social y dotación de infraestructura.

    La mayoría de la población afrodescendiente sólo ha cursado primaria o secundaria; unos cuantos acceden a la educación media superior y menos aún concluyen una carrera universitaria. El pasado 14 de febrero, una comisión del pueblo negro de Oaxaca y Guerrero encabezada por el sacerdote Flaviano Cisneros Liborio atestiguó la presentación de una iniciativa en el Senado de la República para reformar el artículo 2 constitucional, en la Ciudad de México. Flaviano, párroco que participa desde hace 20 años en la agrupación México Negro AC, recordó que hace tres años Oaxaca nos reconoció en su Constitución estatal, pero se ha quedado a medias. Es urgente que exista una secretaría de asuntos para el pueblo afrodescendiente de Oaxaca.

     Por ello, pidió al gobernador Alejandro Murat hacer historia y dar la atención necesaria a su gente que, en el caso de los afromexicanos, ocupa 10 por ciento del territorio: son oaxaqueños y mexicanos.

    http://www.jornada.unam.mx/2017/03/28/estados/031n1est

    jueves, 9 de marzo de 2017

    Racismo en Tijuana, rechazan a africanos y haitianos

    PROMUEVEN LA XENOFOBIA EN REDES SOCIALES Un grupo en Facebook culpa a los migrantes varados en B de quitarle el trabajo a los mexicanos

    Tijuana, Baja California.- Un grupo en redes sociales promueve la xenofobia  hacia migrantes africanos y haitianos  que se encuentran varados en Baja California, aunque también hay otro grupo en la misma situación en Chiapas.
    En e l grupo de Facebook  Frente Nacionalista Mexicano  hay comentarios en los que incitan al odio de los migrantes, tales como: "Los haitianos, por las particularidades de su "cultura", que incluye la práctica de cultos satánicos, sacrificios de animales y una vocación para vivir en la miseria y en la inmundicia, no pueden ni tienen por qué ser recibidos en México, por lo cual movilizaremos todos los recursos pacíficos y legales disponibles para que sean expulsados a su lugar de origen".

    El Frente Nacionalista Mexicano asegura que "México es para los mexicanos" y que es "un movimiento identitario porque valoramos plenamente la identidad mexicana sin exclusiones", a pesar de sus comentarios xenofóbicos.
    Por otra parte, el presidente del Comité Ciudadano en Defensa de Naturalizados y Afromexicanos, Wilner Metelus, dijo que este grupo argumenta que los africanos y haitianos quitan el trabajo a los mexicanos.
    HAITIANOS, HAY UN NUEVO BARRIO EN TIJUANA
    En el norte de la zona hay al menos dos mil indocumentados; viven en 100 tiendas de campaña, en las calles y en albergues.
    Recalcó que los migrantes que llegan salieron de sus países por falta de oportunidades y no son delincuentes.
    El presidente del comité informó que se reunirá con el subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos, Humberto Roque Villanueva, para tratar el asunto migratorio en la frontera norte y pedir ayuda para los migrantes haitianos y africanos.

    ¿Los mexicanos somos más racistas que los estadounidenses?


    Esta encuesta ha finalizado, estos son los resultados:
    Sí, tratamos peor a los indocumentados que los gringos
    52%
    No comportamos casi igual que Donald Trump, culpando a los migrantes
    28%
    A veces, es que los africanos y los haitianos traen enfermedades
    9%
    No, les damos refugio y se ponen remilgosos
    11%

    MIGRANTES AFRICANOS, ASIÁTICOS Y HAITIANOS SATURAN INM EN TAPACHULA
    El Instituto Nacional de Migración informó que a diario se registra la entrada voluntaria de 500 africanos, quienes huyen de conflictos internos, pobreza e inseguridad.
    Entrevistado en MVS, Metelus hizo un llamado para que los tres niveles de gobierno mejoren las condiciones en los albergues y reconoció la labor de ayuda de la sociedad civil. 
    Aunque reconoció el esfuerzo del gobierno mexicano frente a la crisis de migrantes de haitianos y africanos, pidió que se otorgue una una prórroga a los para que permanezcan en el país más de 30 días.

    Por otra parte, del primero de enero al 4 de octubre de este año, el INM ha otorgado 14 mil 471 oficios de salida, de manera gratuita a extranjeros de nacionalidad haitiana y africana que se encuentran en Chiapas.

    lunes, 13 de febrero de 2017

    Alfabeto racista mexicano (V)

    ¿Sería una exageración decir que en la publicidad mexicana impera un auténtico régimen de apartheid?

    | Diccionario Racismo

    Latino internacional

    Un amigo que lleva muchos años investigando sobre el racismo en la industria de la publicidad le preguntó recientemente a un “creativo” –hipster y alternativo como corresponde a su profesión– si él veía posible que un día los anuncios en México pudieran incluir algunas personas de piel morena. Tras cavilar, el otro respondió que lo veía difícil a corto plazo, pero que tal vez en el futuro si aparecerían “personas feas, como tú y como yo”.
    El automatismo con que este ejecutivo denigró su propio aspecto físico e insultó a su entrevistador, dando por sentado que se tenía que sentir tan feo como él mismo se siente, nos habla más de prejuicios que de complejos personales. Nos demuestra la fortaleza del auténtico régimen de apartheid que impera en nuestros medios de comunicación. En ese paraíso artificial la inmensa mayoría de los modelos son güeros y de ojos claros, con tipos físicos nórdicos que serían la envidia de la propaganda de los partidos neo-fascistas de Europa (un ejemplo reciente: de La Comer, que para colmo utiliza una canción de Nina Simone, artista emblemática de la lucha de los afroamericanos por sus derechos civiles). El límite de la inclusión cromática en este coto privado está claramente marcado por el término “latino internacional” que se usa en incontables castings, o por eufemismos como “look Condesa” o “tipo Polanco”. Como contaba una modelo morena, la frase significa que buscan personas que parezcan italianas o criollas, pero no “latinos mexicanos” y mucho menos modelos “tipo Iztapalapa”.
    Hace unos diez años, cuando el jabón Dove lanzó a nivel mundial una campaña para presentar mujeres con cuerpos que no mostraran los estragos de la anorexia avanzada, en México se incluyeron modelos curvilíneas y “llenitas”, altas y chaparras, pero ninguna morena y menos con rasgos indígenas. Cuando Sanicté Bastida, de la revista Expansión, le preguntó al “ejecutivo de cuenta” las razones de esta exclusión él respondió con total certidumbre: “No queremos llegar a extremos que sean poco representativos; ésta es una campaña inclusiva”.
    Según su razonamiento, en el mundo de la publicidad mexicana incluir modelos que se parezcan al aspecto físico del 80% de la población mexicana sería una acción “extremista” y poco representativa; tan inconcebible como dejar ingresar a un negro a un espacio reservado para blancos en la Sudáfrica del apartheid. Esto, no obstante que la marca Dove, como señaló la reportera, realiza la mayor parte de sus ventas entre personas humildes que tienen precisamente en su mayoría ese tipo físico (ver Kapitalismo).
    Cuenta la leyenda que hace 30 años una marca de bebidas dulces realizó una campaña con modelos morenos que fue un absoluto fracaso. Tal vez por eso ningún “creativo” se atreve a correr de nuevo ese riesgo. Tal vez los ejecutivos tienen en sus manos las encuestas y los estudios de “mercadeo” que demuestran de manera fehaciente que los consumidores morenos se niegan a comprar productos anunciados por gente que se parece a ellos. O tal vez, en ese medio el racismo se practica de manera tan automática que la gente morena es simplemente considerada “fea” y no merece la menor consideración. Si alguno de esos brillantes publicistas leyera este Alfabeto le agradecería mucho que me saque de dudas, mostrándome los números que sustentan sus prácticas discriminatorias o confirmándome sin más rodeos los prejuicios que lo llevan a excluir de manera sistemática a la mayor parte de los mexicanos.

    Mestizo

    Mauricio Tenorio contaba en un artículo sobre el mestizaje que en un día el antropólogo norteamericano Charles R. Hale, que trabaja en América Central, lo definió como un “intelectual mestizo”. Ante el evidente desconcierto del mexicano por ese calificativo, el padre de Hale, un destacado historiador mexicanista, le explicó que en nuestro país no “se habla así”. Tenorio comenta con ironía que para el joven Hale su propia reacción de sorpresa al ser definido como “mestizo” fue la prueba “irrefutable de que el mestizaje era y es una ideología de dominación racial tan poderosa que ni quienes la ejercemos nos damos cuenta”.
    Más allá de que concuerdo con el análisis de Hale hijo respecto al poder de la leyenda del mestizaje creo también que la sorpresa de Tenorio señala una realidad incómoda: aunque los mexicanos nos proclamamos como mestizos, en realidad nadie quiere serlo realmente. En los medios de clase media y alta, ilustrados o no, llamar a alguien mestizo puede ser interpretado como un recordatorio grosero de un mal disimulado origen indígena o popular, un pasado “naco” por usar un término más brutal (ver Naco). En general, preferimos sacar a relucir nuestros orígenes extranjeros o exhibir nuestras medallas cosmopolitas. La mayoría de nuestros intelectuales y comentaristas (que no Tenorio) sacan a relucir su propio carácter mestizo únicamente en las ocasiones en que quieren aleccionar a otros mexicanos menos modernos y más morenos que ellos. En suma, como mestizos, los mexicanos solemos ocupar una posición molesta entre la vergüenza y el regaño, la jerarquía y el desprecio (ver Colores).
    Por ello no sorprende que la sesuda literatura del siglo XX sobre las formas de ser de nuestra raza de bronce tuviera un tono abiertamente paternalista y regañón. Nuestros intelectuales criticaban sin piedad a sus objetos de estudio, a quienes consideraban soeces, pueriles, acomplejados, resentidos, hipócritas, solitarios, traumados y criminales. Según esta visión, los mexicanos, particularmente los más morenos, estaban literalmente “tarados” por sus orígenes. Por ello, los mestizos eran siempre sospechosos: la alquimia racial y cultural que habría de convertirlos en la raza cósmica, es decir hacerlos parecerse más a los propios intelectuales, estaba siempre en peligro de dejar aflorar unos orígenes indios nunca enteramente superados y siempre despreciados.
    El drama del mestizo mexicano, en última instancia es que nunca quiso serlo en verdad. En su biblioteca y en su árbol genealógico, en su forma de vestir y de pensar aspiró siempre a adquirir todos los atributos idealizados de la blancura occidental (ver Whiteness/Blancura), asociados a la cultura moderna y al progreso, a la civilización y al buen gusto, al glamour y a la belleza. Aun en nuestro convulso siglo XXI algunos de nuestros intelectuales no han abandonado el sueño de blanquear (ahora culturalmente) a la población nacional a nombre de la democracia electoral, del neoliberalismo o de la competitividad mundial (ver Homogeneidad racial).
    Afortunadamente podemos afirmar que esos mestizos tarados y traumados nunca existieron fuera de las fantasías de nuestras élites. La cacareada “mezcla biológica” que produjo la “raza de bronce” no se llevó a cabo ni en el siglo XVI, ni en el XIX o el XX. Desde luego que ha habido uniones entre personas de orígenes diferentes (incluidos más africanos y asiáticos de lo que nos gusta admitir) pero en total fueron mucho menos frecuentes de lo que hemos imaginado. La población mexicana ha sido siempre más diversa y menos homogénea de lo que pretendía la leyenda del mestizaje y nunca ha tendido a unificarse en una sola raza.
    Lo que sí hay en el México de hoy es un alto grado de “indefinición racial”, es decir, que sectores muy amplios de la población no saben cuál es su origen étnico o han sido obligados a olvidarlo o hacerlo invisible (ver Razas, ¿qué carajo es eso?). El ejemplo más dramático de esta invisibilidad ha sido la manera en que hemos hecho desaparecer de nuestra conciencia a la población mexicana de origen africano (ver Chinos).
    Hoy es hora de que los mexicanos nos demos cuenta que nunca hemos sido mestizos y de que inventemos nuevas maneras de definir nuestras identidades, siempre diversas y plurales, que no pasen por la raza y por las leyendas que la idea del mestizaje nos ha hecho creer (ver Pigmentocracia).

    Naco

    El carácter racista del calificativo “naco” es confirmado más allá de toda duda por la fuente de toda nuestra sabiduría contemporánea: el buscador de Google. Todas las fotos y memes que aparecen cuando se busca ese término son abiertamente denigratorios y presentan como “nacos” exclusivamente a personas con piel morena, rasgos indígenas y de extracción socioeconómica humilde.
    La definición de la palabra en la Wikipedia en inglés confirma, con frialdad clínica, la indisoluble vinculación entre racismo, clasismo y pretensión:
    Naco (fem. naca) is a pejorative word often used in Mexican Spanish to describe the bad-mannered, poorly educated people or those with bad taste. A naco is usually associated with lower socio-economic classes and/or the indigenous, but it also includes the nouveau riche.
    Me disculpo por la “naquez” de citar en otro idioma, pero me dio pudor traducirlo al español y no pude dar con un artículo equivalente en la Wikipedia en nuestro idioma. Encontré, eso sí, que el Diccionario de Mejicanismos de 1959 de Francisco J. Santamaría ofrecía dos hipótesis respecto al origen de este vocablo que confirman su carácter racial: “En Tlaxcala, indio de calzones blancos” y “en Guerrero llaman así a los indígenas nativos del estado y, por extensión, al torpe, ignorante e iletrado”.
    Como el término “shajato” usado solamente en México para menospreciar a los judíos de origen no europeo (ver Judíos), naco combina la referencia a un origen étnico particular con la “crítica” o burla a supuestos defectos personales y culturales: la fealdad, los malos modales, el mal gusto, la falta de educación, las pretensiones sociales. Así tiene una función doblemente discriminatoria: en principio todos los morenos pobres están en peligro de ser despreciados como nacos, pero los que mejoran de “condición” son objeto de renovado escarnio por “advenedizos”, es decir, por intentar escapar en vano del lugar de inferioridad que les corresponde en el imaginario de quienes se creen mejores que ellos.
    En ese sentido, naco se parece al término “cholo”, usado en los países andinos para referirse a las personas de origen campesino e indígena que han emigrado a las ciudades y han prosperado económicamente, “escapando” de esta manera del lugar geográfico y social subordinado y marginal que les correspondía según la mentalidad de las élites blancas de ese país. Recuerdo todavía las palabras que escuché una vez de boca de un exponente nada brillante de ese grupo: “Yo no tengo problema con los cholos cuando viven en la sierra. Lo que me molesta es que vengan a Lima.”
    Desde hace unas décadas, ciertos personajes de la televisión, ese semillero inagotable de discriminaciones, clasismos y sexismos, han pretendido imprimir un carácter didáctico a este insulto. Según ellos, el naco es aquel que no cumple las leyes, el que no respeta las reglas de convivencia social. Este hipócrita barniz no hace sino agravar el racismo, pues confirma el prejuicio ya de por sí muy difundido que atribuye a las personas más morenas y más humildes una supuesta falta de civismo y de “cultura” (ver ¿Y…la democracia qué? y Homogeneidad racial).
    El moralismo ramplón de esta postura sirve para exhibir la posición del no-naco, es decir, de quien blande el término para despreciar y humillar a los demás. En el mejor de los casos el no-naco exhibe falta de generosidad y poca imaginación; en el peor, una propensión regañona digna de un prefecto de escuela primaria o de un maestro de catecismo. Así, la postura del no-naco se revela como desesperadamente vacía: tiene que recurrir al insulto y al desprecio para defender su superioridad tan precaria. En suma exhibe todos atributos morales dignos de una persona que merece ocupar la portada de la revista Hola o Quién (ver Quién).
    http://horizontal.mx/alfabeto-racista-mexicano-v/#sthash.POuvf2PW.dpuf


    lunes, 23 de enero de 2017

    Otra más del sector salud: indígena pierde a su bebé por negligencia y le colocan DIU sin su permiso

    Basta con apenas googlear las palabras “indígena”, “pierde” y “bebé” para conocer la dimensión del problema. “Indígena pierde a su bebé por negligencia” es el nombre del problema. En Chiapas, Puebla, Hidalgo y Oaxaca. Ha ocurrido de nueva cuenta. Ahora en Puebla e Hidalgo. Una joven nahua de 21 años se enfrentó a la negligencia de los centros médicos. La chica perdió a su bebé recién nacida luego de que un hospital le negara atención, debido a que no contaba con ginecólogos ni anestesiólogos ni pediatras.
    El centro de salud tampoco contaba con gasolina para trasladarla en ambulancia a otro hospital. La policía tampoco contaba con personal disponible. La vía dolorosa no terminó ahí. Al llegar a otro hospital en el estado vecino de Hidalgo, con sus propios medios, la historia no cambió mucho. La joven identificada como Martha, para resguardar su identidad, no recibió la atención adecuada. Su bebé se estaba asfixiando y la única manera de salvar a su hija era practicándole una cesárea de emergencia, la cual no se realizó sino hasta horas después.
    Hora y media después de haber nacido, la recién nacida murió por “asfixia perinatal severa” y “síndrome dismórfico”, lo cual de acuerdo con la Comisión Nacional de Derechos Humanos, pudo haberse evitado en caso de tener una atención médica adecuada. El calvario de la joven indígena no terminó ahí. Médicos del hospital le colocaron un método anticonceptivo sin su autorización amenazándola con que “no saldría de ahí” hasta que se lo implantaran.
    De acuerdo con la investigación del portal Animal Político, solamente durante 2016 se documentaron otros cinco casos en los que se implantó un Dispositivo Intrauterino (DIU) a mujeres indígenas sin que éstas dieran su permiso, lo cual es una violación sistemática a los derechos humanos y no un caso aislado. Por este caso, el órgano defensor de los derechos humanos emitió una recomendación dirigida a Rafael Moreno Valle, gobernador de Puebla, y Omar Fayad, gobernador de Hidalgo, por las violaciones infligidas en materia de salud.
    Al mandatario poblano le recomendó proveer al Hospital Integral de Pahuatlán de Valle de especialistas, además de contar con servicio de ambulancia y tener un operador de vehículo que esté disponible todo el año, mientras que a Fayad le pidió reparar el daño a la joven de 21 años proporcionándole atención psicológica y médica. También le recomendó abrir una investigación en contra de los tres médicos del Hospital Huachinango que atendieron inadecuadamente a la chica indígena.

    http://www.sopitas.com/714314-joven-indigena-bebe-negligencia-anticonceptivo-hidalgo-puebla/