miércoles, 9 de julio de 2008

Matar a los pobres

Detrás de la Noticia
RICARDO ROCHA

Es por desgracia un deporte nacional. Tan sólo en los años recientes son numerosos los casos de matanzas contra mexicanos pobres: en junio de 1995, 17 campesinos fueron masacrados por la policía estatal de Guerrero en el vado de Aguas Blancas; dos años después, en Acteal, Chiapas, fueron asesinados 45 indígenas tzotziles entre niños, niñas, hombres y mujeres, siete de las cuales estaban embarazadas; de 2005 a la fecha están documentadas las ejecuciones de una decena de campesinos ecologistas y sus hijos menores, sobre todo en la sierra de Petatlán, en Guerrero; también perviven en el dolor de la memoria otras matanzas como las de El Charco y El Bosque en Chiapas o la de Agua Fría en Oaxaca.

Todas conllevan denominadores comunes: la brutalidad despiadada con que los asesinatos fueron cometidos; la injusticia o la justicia a medias en cada proceso; la eventual participación de agentes armados federales o estatales o, de plano, soldados. La misma violencia contra quienes han sido asesinados en retenes militares, que con las muertas de Juárez, las trabajadoras sexuales violadas en Castaños, Coahuila, o el infame caso de doña Ernestina Ascensio en Zongolica. Cierto, algunos de estos crímenes han provocado grandes escándalos en la opinión pública nacional. Sin embargo, hay una suerte de aceptación fatal de que es "natural" que ocurran estas cosas por los escenarios de miseria en que se producen. En pocas palabras: eso les pasa por ser pobres.

Así, estos hechos vergonzantes se dan en gobiernos de todo signo. Pero los olvidos llegan pronto. Y no se atienden jamás las causas profundas de estas desgracias. Por supuesto que la pobreza misma. Pero también dos mal enraizados sentimientos que solemos encubrir y disfrazar en este país: una profunda discriminación hacia los pobres y un feroz racismo hacia los indígenas. Por ello, ha resultado "natural" el desastre minero en el que 65 trabajadores quedaron sepultados para siempre por toneladas de roca y tierra, pero también por la negligencia y rapacidad de Minera México, que cuenta con todo el apoyo de las autoridades federales. Igualmente fue "normal" el aplastamiento de los de Atenco en 2006, que incluyó macanizas despiadadas, violaciones y vejaciones tumultuarias y hasta la muerte de un niño de 14 años.

En contraste, nos enteramos hace poco del operativo quirúrgico que hubo en Bandasha. Una discoteca para gente bien situada en Bosques de las Lomas sobre la que había denuncias de venta de alcohol y drogas a adolescentes. En lo que más parece una crónica de sociales se describe la llegada puntual de un centenar de agentes vestidos pulcramente de civil y equipo médico, que se apersonaron con todo comedimiento para detener muy amablemente a meseros y barmans acusados de corrupción de menores. El propio boletín oficial no tiene desperdicio: "Con estricto apoyo a los derechos fundamentales de los clientes, los servidores públicos que llevaron a cabo el operativo los conminaron a abandonar la discoteca a todos aquellos que acreditaran su personalidad con una credencial de identificación".

Me queda claro que los policías y soldados están entrenados para golpear y matar. Ahora incluso nos enteramos de que en el municipio panista de León los entrenan también para torturar. Lo que no sé es si los preparan para ser cuidadosos y amables con los ricos y güeritos, y todo lo salvajes que quieran con los prietos y pobres, como ellos, por cierto.

Lo que es indiscutible es que Bandasha no fue lo mismo que New's Divine

http://www.noticias-oax.com.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=4673&Itemid=39

lunes, 28 de abril de 2008

“Racismo y negligencia” en hospital coleto causó la muerte a una indígena de 72 años

Autoridades de salud zapatistas denuncian que médicos no atienden pronto a enfermos

■ Desdeñan diagnósticos de clínica La Guadalupana; hacen sufrir horas a pacientes de los Altos

Hermann Bellinghausen (Enviado)

La Jornada

San Cristóbal de las Casas, Chis., 26 de abril Las autoridades de salud autónomas de los Altos denunciaron negligencia y racismo en el hospital regional de esta ciudad coleta, la cual ya causó la muerte de la indígena Juana Guadalupe Gómez, de 72 años, por falta de atención de una evidente oclusión intestinal, el pasado día 11. Luego de tres días abandonada en el nosocomio y afectada por una peritonitis que los médicos no quisieron ver, falleció “por paro cardiaco” según el parte médico. Tan tan.

La coordinación de la clínica zapatista La Guadalupana, del caracol de Oventic, denunció hoy que “90 por ciento de los pacientes” que ha canalizado en las semanas recientes –en su propia ambulancia– al único hospital regional de los Altos, en San Cristóbal, recibe mala o nula atención.

Cada mes se remiten de 10 a 12 enfermos. Así han salvado muchas vidas de zapatistas y no zapatistas de los Altos, Ocosingo y Teopisca. Pero en los últimos meses, el personal médico del nosocomio gubernamental ha dejado de prestar atención. Revisando los casos más recientes que presenta la coordinación autónoma, se encuentra algo que va del racismo a la negligencia o la ignorancia. Y, peor todavía, la arrogancia.

Cuando es rebasada por alguna emergencia quirúrgica o de terapia intensiva, la clínica zapatista remite los pacientes al hospital público. Por regla, los envía acompañados por un un promotor de salud autónomo, que para sorpresa de los médicos de San Cristóbal, sabe cuál es el problema del enfermo, lleva análisis y conoce el tratamiento que necesitan.

“Tú qué sabes. ¿Dónde aprendiste?” –preguntan molestos a los indígenas, antes de echarlos del área clínica, desdeñando cualquier información que venga de ellos. Y como dicen los promotores de La Guadalupana: “si a nosotros, que tenemos preparación y somos zapatistas, nos tratan así, mucho peor tratan a los hermanos indígenas que no se pueden defender”.

En días recientes, enfermos indígenas de El Bosque, San Andrés, Simojovel y Teopisca, remitidos por los zapatistas, han sido maltratados o abandonados en el hospital regional de San Cristóbal. El 25 de abril, Miguel Díaz Pérez (41 años) llegó con una apendicitis aguda y bien diagnosticada que requería cirugía inmediata. Injustificadamente, lo hicieron esperar 12 horas, en las que pudo morir.

En el hospital no acostumbran explicar nada a los familiares o los enfermos indígenas, ni siquiera al darlos de alta. “Para qué, si no entienden”, han dicho al personal de salud autónomo. Por esa actitud, Florentino Ruiz López (5 meses), de El Bosque, estuvo al borde de una septicemia; llegó con diagnóstico de neumonía y los médicos dijeron que era asma, lo dieron de alta sin antibióticos y le receteraron nebulizaciones. “En la comunidad no hay nebulizador”, dijo el promotor a la médica, a lo que contestó: “pues que venga aquí diario”. Y él replicó: “como no tienen dinero, no van a poder; para venir pidieron prestado”. Y la médica insistió: “seguro allá hay un centro de salud”.

Ofendidos por la seguridad del promotor indígena, dos galenos le advirtieron: “ya no les vamos a recibir más pacientes si no vienen acompañados de un médico”.

Los miembros de la coordinación de La Guadalupana apuntan: “ninguna ley obliga a que un enfermo tenga que llegar acompañado por un médico para recibir atención”. Consideran además que el maltrato lo reciben también por ser zapatistas. Así que Abelardo Méndez Hernández (4 años) aulló de dolor casi un día entero –el 23 de abril–, con una oclusión urinaria por cálculos, ya que los médicos rechazaron el diagnóstico de los indígenas; luego fracasaron en poner al niño un catéter para vaciarle la vejiga, y se olvidaron de él. “La madre recibió sólo indiferencia, y al otro día tuvieron que meter a Abelardo de urgencia en el quirófano”, refiere un promotor.

Elerina Sánchez Méndez (45 años), de Simojovel, enferma de tuberculosis aguda, fue llevada en muy mal estado de Oventic al hospital, el 12 de abril, luego de un grave sangrado pulmonar (hemoptisis). La médica que recibió a Elerina en el hospital dijo con sarcasmo a los promotores: “¿por qué se preocupan tanto?, es normal que sangre mucho, tiene tuberculosis, pero está mejor que yo”.

Los promotores aclaran que éstos son sólo algunos de los casos recientes. Afirman que episodios así suceden ahora dos veces por semana. La coordinación de la clínica zapatista de Oventic teme por sus pacientes. “Cada día que pasa los tratan con más desprecio.”


http://www.jornada.unam.mx/2008/04/27/index.php?section=politica&article=009n1pol



sábado, 5 de abril de 2008

Denuncian paliza contra migrantes

Sacerdote asegura que militares y agentes de INM se sobrepasaron. También consideró que durante el operativo varias mujeres fueron abusadas sexualmente, ya que en una casa abandonada se encontró ropa interior y preservativos usados

María de Jesús Peters
El Universal
Sábado 05 de abril de 2008

TAPACHULA, Chis.— Mientras que en Chiapas se trata de evitar que se continúe maltratando a migrantes que ingresan al país por la frontera sur de México, en Oaxaca agentes federales impiden con operativos violentos que los que viajan en el tren de carga lleguen a la frontera con Estados Unidos, según denunciaron organismos defensores de Derechos Humanos.

El pasado lunes 31 de marzo en Oaxaca, medio centenar de agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) y de la Armada de México detuvieron de manera violenta a casi un centenar de indocumentados centroamericanos que viajaban en el ferrocarril de carga que se aseguró en Tapachula durante un seminario sobre migración.

El operativo se realizó en la comunidad Las Palmas, municipio de Niltepec, Oaxaca, donde los agentes federales sometieron a golpes a los migrantes que no pudieron darse a la fuga, dijo el sacerdote Hayman Vázquez Medina, director de la Casa del Migrante Hogar de la Misericordia de Arriaga, Chiapas, durante el seminario Migración, Derechos Humanos y Seguridad en la Frontera Sur: Retos y oportunidades.

La denuncia fue formulada ante el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), José Luis Soberanes. “Los militares se metieron a las casas de los pobladores a sacar a los migrantes y sin importarles la presencia de los niños los golpeaban de manera brutal”, dijo.

Vázquez Medina también consideró que durante el operativo varias mujeres fueron abusadas sexualmente, ya que en una casa abandonada se encontró ropa interior y preservativos usados.

El seminario fue inaugurado por el gobernador de Chiapas Juan Sabines, quien anunció la creación de una fiscalía especial para atender las denuncias de los migrantes que transitan por Chiapas desde la frontera sur.

Durante los trabajos, Soberanes advirtió que la vulnerabilidad del migrante tiene diversas aristas, se sabe irregular y se siente marginado de la justicia, sufre abusos por carecer de documentos y por ello tampoco denuncia. “El migrante que sufre el abuso de una autoridad, suma al agravio de la injusticia, la sensación de impotencia”, añadió.


http://www.eluniversal.com.mx/primera/30751.html

jueves, 3 de abril de 2008

Ante el desprecio, los rarámuri proponen un gobierno propio

Evangelina Robles, Sierra Rarámuri, Chihuahua.
Hojarasca, 131
La Jornada

Más de 104 autoridades tradicionales y agrarias de las diferentes regiones de la Sierra Rarámuri, reunidos en su asamblea periódica, exigieron al gobernador de Chihuahua que retire de manera inmediata del lugar llamado el Divisadero-Barranca del Cobre un par de estatuas de perros chihuahueños vestidos como personas rarámuri, una como mujer cargando un “cachorro” y otra como hombre. El pueblo rarámuri está profundamente indignado y ofendido porque, como le dicen al gobernador, no son perros chihuahueños, son seres humanos con dignidad y respeto. El simple hecho de que las diversas instituciones y funcionarios del ayuntamiento, el Instituto de Cultura y la Secretaría de Turismo del gobierno chihuahuense hayan considerado como una buena decisión instalar estas estatuas en el lugar más emblemático y visitado por los turistas de México y el extranjero en la región rarámuri “es el símbolo que demuestra una vez más el desprecio y el racismo que existe por parte de nuestros gobernantes hacia los pueblos y civilizaciones originarios de este país”.

En la región rarámuri hablar de respeto, en cambio, es hablar de derechos indígenas, del territorio, de la historia, de las decisiones propias de las comunidades, del respeto mutuo, de la relación con el bosque, el agua, la tierra, el maiz. Es hablar del chapareque (un instrumento tradicional) y el nawésari (consejo de las autoridades), de los antiguos saberes de la medicina y la alimentación, del venado y la importancia del Siríame (el gobernador tradicional). Es hablar de la vida cotidiana de los pueblos originarios de México y el derecho a definir cómo quieren seguir viviendo.

Por eso, desde su reunión regional en la comunidad de Sisoguichi, los rarámuri mandan un saludo de solidaridad al pueblo wixárika, “hermanos que sufren de los mismos dolores, la invasión a sus territorios y a su vida comunitaria a través de la imposición de infraestructura carretera y turística al servicio de los depredadores de la madre naturaleza y sus recursos, el capital y los turistas, no de sus comunidades, no de sus necesidades, no de sus intereses colectivos”. Y terminan esta reunión diciendo que la única forma de defenderse de los atropellos y amenazas hacia sus territorios, recursos naturales y derechos colectivos es mantener sus desiciones propias, su gobierno, su manera de vivir y relacionarse con la madre tierra, el venado y el maiz.

En palabras de la autoridad rarámuri, Francisco Palma, “todos tenemos el mismo pensamiento aunque somos de diferentes pueblos. Hay muchas cosas que nos van atropellando: las leyes mestizas, las empresas, las autoridades de los blancos, los programas de gobierno.... son muchas cosas que no nos dejan seguir viviendo. Antes de la llegada de los españoles nosotros ya teníamos nuestros propios gobiernos, a través del conocimiento de la naturaleza ya nos gobernabámos”.


http://www.jornada.unam.mx/2008/03/17/oja131-raramuris.html


miércoles, 26 de marzo de 2008

Refugiados viven en la discriminación

Muchos de ellos ya se han naturalizado, pero por sus rasgos o color de piel les niegan el empleo. Autoridades admiten que sí se les relega, aunque es así en todas partes, dicen

TEXTOS LILIANA ALCÁNTARA
El Universal
Martes 25 de marzo de 2008

Eligieron a México como su patria. Los convenció su cercanía, pacifismo y la política de puertas abiertas. Pero algunos refugiados centroamericanos están decepcionados porque su vida en el país no es placentera, la discriminación a la que están sujetos les recuerda lo lejos que están de sus países. Sufren racismo y exclusión.

Para los haitianos, el color de su piel es la causa del rechazo y para los salvadoreños, guatemaltecos y hondureños sus rasgos físicos, la forma de vestir y hablar los condiciona a una vida que los hace sentir “menos”.

Por lo mismo, estos refugiados suelen sobrevivir en un principio de la caridad, luego de la venta callejera y el trabajo a destajo, porque los empleadores les suelen decir que las mejores oportunidades son para los mexicanos.

Tampoco han encontrado el espacio para denunciarlo. Si se quejan de la situación con amigos o vecinos se les cuestiona: “Si no están bien aquí, ¿por qué no se regresan a su país?”.

Muchos lo han pensado hasta el punto de empacar, pero de golpe los detiene el recuerdo de la guerra, las amenazas de muerte, la ausencia de amigos y familiares que no lograron escapar y fueron ejecutados, el olvido de los que se quedaron, la pérdida del sentido de pertenencia por la tierra que dejaron —en algunos casos desde hace más de 20 años—, la clara idea de que el lugar donde nacieron ya no es el mismo y los resentimientos.

La idea de ir a un tercer país tampoco ha sido la mejor pues el obstáculo del idioma y la cultura se imponen.

“De nada sirve naturalizarme”

“El hecho de obtener la naturalización tampoco ha sido ninguna garantía porque, a pesar de que nos hacen renunciar a nuestra propia nacionalidad, mucha gente nos dice que somos de los Maras, que no tenemos nada que hacer en México”, señala María Teresa Carranza, salvadoreña e integrante del grupo Monarcas de mujeres refugiadas.

Para la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), dependiente de la Secretaría de Gobernación, los refugiados no son discriminados por su condición, pues lo que enfrentan a diario son las barreras naturales que se presentan durante el proceso de integración a una comunidad nueva.

Desde su creación, en 2003, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) ha recibido dos quejas de refugiados que argumentan que fueron discriminados por empleadores al negarles el trabajo.

Un episodio en la vida de María Teresa Carranza es el que comparten miles de refugiados en el mundo. Era la década de los 80. Teresa era integrante de una organización de izquierda y por lo tanto, enemiga de las fuerzas armadas de El Salvador. En plena guerra civil uno de sus hijos de 16 años fue capturado.

Esa era la señal que le advertía que su vida y la del resto de su familia estaba amenazada. Así que salió una madrugada con los ojos bien abiertos para evitar ser sorprendida. “Me escondí en la orilla de un río durante 15 días hasta que mi organización consiguió una visa de México para mí y mis tres hijos”.

El permiso de estancia en México era por seis meses y tenía derecho a solicitar el estatus de refugiada, pero prefirió que la consideraran inmigrante “por que pensé que sería más fácil tener trabajo”.

El día en que finalmente recibió la aprobación del gobierno para adquirir la nacionalidad “me hicieron jurar que renunciaba a mi nacionalidad salvadoreña y me dolió pero tuve que aceptar”.

Ahora Teresa es mexicana desde 1982. Tiene credencial de elector, vota y hasta recibe la pensión que otorga a los adultos mayores el gobierno del Distrito Federal, pero alquila un pequeño anexo de dos cuartos donde se cuela la humedad y vive de la venta de artesanía.

Hace cinco años, junto con otras mujeres, creó la organización Monarcas.

“La creamos porque en el camino muchas mujeres son violadas, robadas y golpeadas y cuando llegan a México necesitan ayuda. Nosotras las asesoramos, les decimos a dónde acudir y les damos aliento, aunque muchas van a sobrevivir de milagro”, agrega Teresa.

Los actos de discriminación que dice Teresa que ha sufrido son las negativas de empleo, los señalamientos callejeros de que los centroamericanos son miembros de los Mara Salvatrucha y la falta de reconocimiento de sus derechos como mexicana naturalizada.

Aún así Teresa considera que “las peores formas de discriminación la viven las personas de raza negra, los haitianos y los africanos que también llegan a México con la esperanza de tener una vida digna”.

Hernick llegó a México el 15 de septiembre pasado, en plenas festividades patrias. Salió de Haití para salvar su vida, la de su hijo y sus suegros y para encontrarse con su esposo que llegó antes al país. Ella conoce poco de México y dice que es “bonito”, “pacífico” y “grande”, pero lamenta que su corta estancia sea, por el momento, casi una pesadilla.

Apenas habla el español, pero entiende las groserías que le han dicho.

“En la calle nos dicen pinches negros y nos ven de arriba a abajo como si estuviéramos sucios. Eso nos pone tristes. Son muy racistas, discriminan mucho aquí y por ignorancia”. Su hijo tiene 4 años y está en una estancia infantil del DIF. Su esposo, luego de diez meses de vivir en México, consiguió trabajo de mesero en un restaurante.

Katya Somohano, titular de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, considera que la integración a la sociedad mexicana depende de la historia personal de cada refugiado, pero rechazó que haya discriminación específica contra este sector de la población. “Sabemos que en México hay discriminación, pero por desgracia es una situación que se vive de forma general, no contra un grupo particular, ni en las dimensiones que ocurre en otros países”.

http://www.eluniversal.com.mx/nacion/158397.html

`Pierre’ se adaptó, pero piensa irse

El Universal
Martes 25 de marzo de 2008

La historia de “Pierre” —quien pidió ocultar su nombre real como mecanismo de protección— es considerado por el gobierno mexicano como uno de los casos de éxito porque en sólo dos años ha sabido aprovechar las diferencias culturales y del idioma para integrarse a la vida mexicana.

En diciembre de 2005 llegó a México con una visa para permanecer en el país un mes. Luego, solicitó a la Secretaría de Gobernación que se le reconociera como refugiado y se lo autorizaron las autoridades.

Llegó sin hablar ni entender el español; sin embargo, aprendió por iniciativa propia y ahora da clases de francés —su idioma natal— en distintos colegios y de manera particular.

Señala que en dos ocasiones, a sus espaldas, ha recibido comentarios racistas, “pero los ignoro”.

Una vez, en la calle, le gritaron “negro” de manera despectiva, “pero lo tomé como un comentario de un desconocido que jamás vino a decírmelo de frente”.

En otra ocasión, un conocido de su ex novia dijo que de ser ella, no andaría con negros, “y tampoco me lo dijeron de frente, así que no me afectaron”.

Aunque sobrevivir en un país que le era ajeno no ha sido tan complicado para él, “el choque cultural es muy fuerte porque vengo de un país de las Antillas, pero soy africano”.

Por eso es que ha pensado en reunirse con sus familiares en Canadá o Estados Unidos. “Me iría para estar con mi gente”, dice. Considera que el acceder a las oportunidades depende de cada persona. “Uno puede encontrar las oportunidades en un país pobre o en un país rico, pero depende de uno si las tomas”, concluye “Pierre”.

http://www.eluniversal.com.mx/nacion/158398.html

sábado, 15 de marzo de 2008

México es uno de los países que peor trata a migrantes: ONU

Afirmó que no hay probabilidad de que México y Estados Unidos lleguen a un acuerdo migratorio debido a que el tema en Washington lo maneja como política doméstica el Congreso

EFE
El Universal
Ciudad de México
Sábado 15 de marzo de 2008



La relator especial de los Derechos Humanos de la ONU sobre los Migrantes, Jorge Bustamante, alertó hoy sobre la desintegración de miles de familias mexicanas que tienen hijos estadounidenses, un fenómeno nuevo y debido a la creciente deportación de mexicanos indocumentados desde Estados Unidos.

Bustamante dijo que no hay datos sobre cuántas familias se han desintegrado por esta política de EU de redadas policiales contra los migrantes indocumentados, pero citó que el año pasado fueron deportadas 100 mil familias mexicanas, sin poder precisar cuántas de ellas tenían hijos estadounidenses.

El relator, quien hoy concluye una visita a México de cinco días durante la cual se entrevistó con altos funcionarios y viajó a ciudades fronterizas con Estados Unidos y Guatemala, dijo que es nuevo para México el fenómeno de padres mexicanos con hijos estadounidenses que desconocen el país e incluso el español y sufren desajustes emocionales.

Uno de los casos más emblemáticos es el de la mexicana Elvira Arellano, quien fue deportada el año pasado a México y separada temporalmente de su hijo, Saúl, ciudadano estadounidense y con quien logró reunirse después de varia semanas.

Bustamante dijo que "fracasaron" las pruebas para el muro virtual en la frontera con México, anunciado por el Gobierno de Estados Unidos para detectar el ingreso de indocumentados, después de que se han invertido 110 millones de dólares en equipos tecnológicos.

El funcionario de la ONU citó a un diario estadounidense que aseguró que el muro virtual se pospondrá tres años, por lo que Bustamante pronosticó que en ese periodo cruzarán la frontera hacia Estados Unidos 1.5 millones de mexicanos indocumentados.

Afirmó que no hay probabilidad de que México y Estados Unidos lleguen a un acuerdo migratorio debido a que el tema en Washington lo maneja como política doméstica el Congreso.

"Veo más probabilidades de un acuerdo entre México y Cuba, que entre México y Estados Unidos", recalcó.

También reiteró su denuncia de que en México se violan más los derechos humanos de los inmigrantes centroamericanos que de los mexicanos en Estados Unidos.

Esa denuncia la planteó el martes pasado ante un grupo de legisladores a quienes dijo que "hay violaciones de derechos humanos de los inmigrantes centroamericanos en México peores de las que padecen nuestros compatriotas en Estados Unidos".

Informó de que en su vista fue advertido por Organizaciones no Gubernamentales de que está creciendo el número de secuestros de centroamericanos en las ciudades fronterizas de Tijuana (norte) y Tapachula (sur) por parte de autoridades policiales que les exigen los números telefónicos de sus familias para llamarles y extorsionarles.

Dijo que no tiene datos concretos de cuántos secuestros de este tipo ocurren, pero aseguró que las ONG le dijeron que el fenómeno está creciendo y puso como ejemplo una entrevista que sostuvo con un salvadoreño víctima de un plagio.

En ese sentido señaló que México está entre los primeros lugares de los países que violan los derechos humanos, sin citar cuáles son los otros.

Aseguró que no le sorprendió que en México se sigan violando los derechos humanos de los indocumentados, pero sí que en el estado de Chiapas haya mejorado la atención a estas personas y que incluso el Ministerio del Trabajo local contemple a los centroamericanos, principalmente guatemaltecos, en las labores productivas de este estado.

Finalmente, puso en duda un informe del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que asegura que el 50% de los migrantes mexicanos son mujeres, y dijo que esperará un estudio para poder valorar la situación.

Explicó que hace 30 años la presencia de mujeres migrantes era de 2% y hace tres años de 25 por ciento.

Bustamante dijo que no podía dar una valoración detallada de su visita a México porque primero tiene que presentar su informe en Naciones Unidas.

http://www.eluniversal.com.mx/notas/490273.html