lunes, 27 de julio de 2015

El parque de las gatas: racismo en Guadalajara

Guadalajara fue fundada con base en la segregación. Su composición urbana refleja los valores de una sociedad que es racista, clasista y sexista

Por ANGEL MELGOZA / Fotografía: MICHELLE VÁZQUEZ


La ciudad es una máquina de discriminación aceitada y puesta en operación por sus ciudadanos. Miles de migrantes llegan a la ciudad para buscar empleo en la urbe y son sistemáticamente expulsados hacia la periferia. En el imaginario urbano se construyen conceptos de ciudad y de sus habitantes; diversas lógicas culturales coexisten, pero hay una cosmovisión histórica que se ha formado desde el poder (clase adinerada, Iglesia católica, funcionarios públicos, medios de comunicación, etcétera), en donde Guadalajara es una ciudad de origen puramente español relacionada con costumbres europeas y con influencias estadounidenses, en donde el indígena, la pobreza y la marginación simplemente no existen.
Patrón de segregación

Son las ocho de la mañana y unas treinta personas hacen ejercicio en los senderos que cruzan el parque Rubén Darío, ubicado en la colonia Providencia de Guadalajara. Unos caminan junto a sus perros y otros practican danza. Hay dos empleados del ayuntamiento barriendo banquetas y arreglando los jardines. En la lona en donde está escrito el reglamento del parque se lee: “Queda prohibido causar escándalos que molesten a los vecinos en lugares públicos o privados”. Hace más de diez años, en este parque, ubicado entre la avenida Rubén Darío y las calles Ontario, Ostia y Nápoles, se hizo evidente un conflicto histórico entre dos culturas que divide, define y permanece en la ciudad.

La historia de la fundación de Guadalajara, adoptada como la oficial, promueve la idealización de los españoles cuya división del territorio ha marcado la pauta del crecimiento urbano hasta nuestros días. En tres ocasiones se cambió el lugar en el que se ubicaba la ciudad de Guadalajara a causa de las continuas masacres que sufrían los españoles por parte de los grupos nómadas indígenas que habitaban la región, como los caxcanes. Al igual que la mayor parte de las ciudades fundadas por españoles en América, Guadalajara tuvo un patrón de segregación urbano y social muy definido: al poniente del río San Juan de Dios, cuyo cauce dividía a la ciudad, se encontraban los ricos, y al oriente, los pobres, junto con las comunidades indígenas. La barrera natural del río se convirtió además en una barrera simbólica. Tiempo después, el río se entubó y se construyó sobre él una avenida llamada Paseo Porfirio Díaz, que con el paso del tiempo se convertiría en la Calzada Independencia.

“Una veta para estudiar los imaginarios urbanos son las frases”, dice Ulises B. Zarazúa, académico del Departamento de Estudios Socio Urbanos de la Universidad de Guadalajara (UdeG); “Estás al otro lado de la Calzada, donde se paga la renta con chayotes”, o “donde da vuelta el aire”, o “de la Calzada pa’ allá o pa’ acá”. Normalmente el “acá” es referido como el occidente, históricamente la zona de las clases adineradas, desde donde se afirma un grado de superioridad. El grado de marginación en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), según el análisis por áreas geoestadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), indica que la metrópoli está dividida por la Calzada Independencia: el oriente sigue siendo un área mucho más pobre que el poniente.

“La ciudad ya no es tan sencilla”, dice Zarazúa, refiriéndose a las “dos Guadalajaras”, la rica y la pobre. “La infraestructura urbana sigue siendo de mejor calidad al poniente, pero también ahí tenemos barrios marginales”. En este sentido, las colonias surgen con un discurso de diferenciación del barrio tradicional, en éstas se promueve la modernidad y la limpieza, ya que los barrios fueron concebidos como representaciones de lo sucio, lo pobre y lo anticuado1.

De la mano de desarrolladores extranjeros, se hicieron colonias como la Francesa (1898-1906), la Americana (1903), la Reforma (1906-1908) y la West End. A diferencia de la barriada tradicional, estas colonias eran zonas cuya única función era habitacional; no había talleres, ni mercados. Más tarde, a partir de 1950, la demanda de un sector acaudalado de la sociedad por habitar espacios residenciales al margen de la antigua ciudad colonial, provocaron un enorme crecimiento de la ciudad hacia el municipio de Zapopan. Un claro ejemplo de dicha expansión es la colonia Providencia, cuya primera sección se comenzó a construir en 1957. La colonia Providencia es un espacio habitacional de amplias calles y avenidas, jardines y parques, que desde su creación promovía un estilo de vida en sociedad. Es decir, las amas de casa necesitaban más tiempo para la vida social, por ello en los sesenta se hace más popular entre las clases altas el empleo doméstico. El modelo de empleo doméstico en el que la trabajadora vive en la casa a la que sirve, data de aquellos años. “El empleo doméstico en Guadalajara fue un mercado de trabajo acaparado durante los cincuenta y sesenta por mujeres campesinas, primordialmente mestizas”, sin embargo, el aumento de la migración indígena en los setenta produjo que mujeres de distintas etnias fueran ocupando espacios en las colonias residenciales de Guadalajara como trabajadoras domésticas2.

Mientras la ciudad crecía y se nutría de una riqueza cultural muy valiosa, los hábitos de un sector de la ciudad se podían interpretar como la radiografía de una sociedad marcada por la desigualdad, la inequidad, la injusticia social y la indiferencia frente al otro. Era una ciudad que tenía poco que presumir junto a una creciente base de trabajadoras sin prestaciones y vistas como de segunda categoría.

“LA HISTORIA DE LA FUNDACIÓN DE GUADALAJARA, ADOPTADA COMO LA OFICIAL, PROMUEVE LA IDEALIZACIÓN DE LOS ESPAÑOLES CUYA DIVISIÓN DEL TERRITORIO HA MARCADO LA PAUTA DEL CRECIMIENTO URBANO HASTA NUESTROS DÍAS.”

Empleo doméstico, al menor precio

Después de la tormenta, el aire es fresco en el parque Rubén Darío y el agua rodea todo lo que tocó. Parece que vuelve la lluvia cuando el aire mueve los grandes árboles, y el señor que barre el agua estancada se recarga sobre su escoba para compartir su punto de vista: “somos como 60 (trabajadores) temporales, del programa Mano con Mano; nomás han de ser cuatro los de planta, ‘ora que perdió el PRI, a ver cómo nos va”, dice con una actitud de resignación más que de angustia. Me confiesa que ni con el “gastadero” de dinero, ni con la demanda de llevar a todos sus conocidos a votar por el PRI, se pudo evitar la derrota en las elecciones del pasado 7 de junio.

En la ZMG, la población femenina indígena está en zonas muy focalizadas. Las mujeres de tres años o más que hablan una lengua indígena (para fines estadísticos, ésta es la forma como comúnmente se identificaba a la población indígena) se concentra en la colonia Ferrocarril (una zona con un muy alto grado de marginación), y en el norponiente de la ciudad, en donde se ubican colonias de alto nivel económico como Colinas de San Javier, Providencia, Colomos, Country Club, Jardines del Bosque, Chapalita y Terranova, entre otras3.

La presencia de este grupo social en las zonas más exclusivas de la ciudad se explica a partir del empleo doméstico en que se ha arropado la migración temporal de estas jóvenes mujeres indígenas. Cuando se construyó la carretera que comunica Huejutla (cabecera de la Huasteca hidalguense) con Guadalajara, en los ochenta, el flujo migratorio de nahuas de la Huasteca aumentó en la ciudad.

Los vínculos naturales entre los miembros de comunidades indígenas que habitan en la ciudad se ven moldeados e influenciados por ésta. La relación de subordinación y explotación en las relaciones laborales hacia las empleadas domésticas ha sido ampliamente documentada. La investigadora Erika J. Vázquez observó durante varios años las relaciones de las indígenas nahuas con el entorno urbano. De las 66 entrevistas que realizó a mujeres indígenas y que hacían trabajo doméstico, el 30% no comía lo mismo que sus patrones. “Algunas me decían ‘no quieren que hable lengua náhuatl cuando estoy en la casa’, o [la señora] ‘no quiere que use mi ropa tradicional’, o ‘no quiere que coma en la mesa en que ella come, o vaya al baño al que ella va’, prácticamente era un limpia y bórrate”. Eran servidumbre de día e invisibles de noche. Como dice María Roa Borja, presidenta del sindicato de empleadas del servicio doméstico de Medellín: “Somos nosotras, las trabajadoras de lo doméstico, de aquéllo que por siglos se ha invisibilizado y que hoy se enmarca en la denominada Economía del Cuidado, las que nacemos con una historia marcada por el desarraigo, la pérdida no sólo de nuestras tierras y nuestros territorios, sino también la de nuestros seres amados”4.

El arquitecto Arturo Ortiz Struck ha escrito sobre el reflejo de las relaciones sociales de discriminación con las empleadas domésticas, evidenciadas en la construcción del cuarto de servicio, donde las clases adineradas suelen hospedar a la trabajadora. Ortiz menciona que los “cuartos de servicio son húmedos, no tienen buena iluminación natural, que su vista es ridícula (un lavadero, por ejemplo), una recámara fría y gris, que no tienen buena ventilación y que además de todo están, literalmente, en el peor lugar de la casa, ya que en ocasiones están junto al estacionamiento, o el cuarto de máquinas, o detrás de los tinacos, o en un sótano oscuro.”

Si pensamos la ciudad como la casa, ¿cuál sería ese cuarto de servicio?

“LA PRESENCIA INDÍGENA EN LAS ZONAS MÁS EXCLUSIVAS DE LA CIUDAD, SE EXPLICA A PARTIR DEL EMPLEO DOMÉSTICO.”

El parque de las gatas

Desde finales de los años noventa cada domingo el parque Rubén Darío fue ocupado por la comunidad nahua proveniente del estado de Hidalgo. Muchas mujeres indígenas hacían trabajo doméstico en la zona y aprovechaban el parque para encontrarse con sus familias y amigos. El Rubén Darío era un lugar para pasar su día de descanso. Mientras los vecinos lo abandonaron, ellos lo fueron reconfigurando como un espacio para fortalecer sus nexos y reafirmar su sentido de pertenencia.

Las familias eran las primeras en llegar al parque, después aparecían las mujeres y al final los hombres más jóvenes. A partir de las cuatro de la tarde, el flujo de personas aumentaba. Se sentaban en círculos a compartir la comida y a platicar; escuchaban música ranchera, de banda y baladas; los jóvenes caminaban en círculo por el parque, buscando pareja, en un sentido las mujeres y los hombres del otro; muchos portaban atuendos tradicionales, hablaban náhuatl, comían sobre el pasto y algunos bebían cerveza; un auto adaptado como tienda ofrecía tamales de Huejutla. En una ciudad que los condenaba constantemente a la marginación, el parque era un espacio para expresar sus culturas, según Erika Vázquez.

Sin embargo, desde 2003, el rechazo que algunos vecinos ejercían sobre los visitantes fue en aumento; exigían a la policía que actuara en contra de su presencia. Los vecinos alegaban que había violaciones al Reglamento de Policía y Buen Gobierno tales como tener relaciones sexuales, consumir alcohol, tirar basura, orinar en el parque e iniciar peleas.

En octubre de 2003, los medios locales registraron el abuso e intimidación que miembros de la policía municipal de Guadalajara llevaron a cabo sobre las personas que se reunían en el parque Rubén Darío, motivados por las quejas de vecinos de la colonia Providencia. El domingo 21 de septiembre detuvieron a 10 personas. El 19 de octubre habían sido detenidos 13 indígenas, nueve de ellos por supuesto consumo de alcohol, razón que fue desmentida por el médico que los revisó. El lunes 20 de octubre del 2003, según el periódico Público, la cifra aumentó a 21 personas. El hecho estuvo registrado en una nota titulada “Para ‘poner orden’, 21 indígenas detenidos en Providencia”. Llamaba la atención el aumento y velocidad con la que se hizo la detención de indígenas. A pesar de ello, la policía rechazó que existiera un operativo especial contra indígenas, pero la constante vigilancia de una patrulla que rodeaba el parque y que se estacionaba sobre la avenida Rubén Darío por intervalos de hasta 15 minutos por las tardes de los domingos evidenciaba lo contrario.

La periodista Alicia Calderón, que cubrió los eventos del parque Rubén Darío, cuenta que al periódico llamaron algunos vecinos exigiendo que se diera cobertura a lo que sucedía en el parque porque “se estaba poniendo muy feo”. Los vecinos reclamaban, entre otras cosas, que la policía no estaba atendiendo sus denuncias en contra de los abusos que cometían los visitantes.

La vigilancia en patrullas a los alrededores aumentó al punto de que los policías junto a sus perros cruzaban el parque y se paseaban entre los visitantes buscando pretextos para detenerlos. “La violencia latente de estar ahí como si fueran unos delincuentes”, dice Erika Velázquez.

A través de llamadas anónimas y presión directa de vecinas de Providencia Sur, el gobierno municipal del panista Fernando Garza y la policía a su cargo, dirigida por Luis Carlos Nájera, realizaron detenciones arbitrarias. Cuadras antes de llegar al parque, había policías que retenían a personas de aspecto indígena, a quienes hacían quitarse los zapatos para hacerles una revisión. Se volvió común la detención de jóvenes indígenas, a los que se “paseaba” en la patrulla hasta alejarse del parque para extorsionarlos. Mientras los jóvenes caminaban, los policías los detenían y cuando tenían aliento alcohólico los subían a la patrulla.

Cerca del parque Rubén Darío, al que muchos conocían como el parque de las chachas, hay una tienda Oxxo, cuyas empleadas declararon que los indígenas llegaban a comprar con sus billetes escondidos entre los calcetines, como precaución por si los detenían los policías; en la tienda, las vecinas de la zona les pedían a las cajeras hacer dos filas, una para indígenas y otra para los vecinos.

La vecina Esmeralda Urzúa Salgado, que encabezaba un sector de los quejosos de la colonia Providencia Sur, se molestaba, según declaraciones que hizo en la prensa, porque a su parecer, el parque lucía como mercado, con venta de tamales, joyería, ropa usada y helados; también le molestaban los letreros que colocaban sobre los árboles, mismos que eran instalados por personas que buscaban una trabajadora doméstica. La junta de colonos llegó a proponer que se cercara el parque, o se colocaran aspersores de agua para evitar la presencia de indígena los domingos.

Una carta firmada por Sergio Peregrina, vecino de la colonia, que fue publicada en el periódico Público, dice: “las rimbombantes señoras de Providencia (…) les da pena que frente a sus casas se llene de indios cada domingo, que sus amistades las ubiquen por vivir frente al “parque de las gatas”, les disgusta salir en sus Windstar a comer y tener que explicarles a sus hijos que ese día el parque es de los indios y que no se puede jugar ahí. (...) Ojalá que no los corran para siempre, eso sería igual a aceptar abiertamente que seguimos siendo una sociedad retrógrada y racista”.

Otros vecinos y ciudadanos también enviaron misivas a los diarios locales para apoyar la libre asociación de cualquier persona en el parque, así como para mostrar su repudio contra las acciones vecinales que buscaban desalojar a las personas indígenas.

La comunidad de huicholes se solidarizó con los nahuas y organizaron una manifestación como muestra de apoyo el domingo 26 de octubre del 2003; también acudieron mixtecos, purépechas, vecinos de la colonia Providencia, ciudadanos, investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y un visitador de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ).

El entonces regidor priísta, Aristóteles Sandoval, declaró: “intimidación y extorsión son algunas de las denuncias que los indígenas hacen contra la policía, la cual se ha caracterizado en no pocas ocasiones por actuar con prepotencia y abuso de autoridad contra los grupos vulnerables”.

En voz de Luis Carlos Nájera, la policía negó que las detenciones estuvieran ligadas a “condición social, económica o el simple aspecto de las personas”. En la cámara de diputados, legisladores federales priístas de Jalisco y de Hidalgo exigieron una “urgente y obvia resolución” por estar violando “las garantías individuales de los afectados”.

La CEDHJ inició una investigación de oficio el 20 de octubre de 2003, misma que se convirtió en queja cuando uno de los agraviados se acercó a denunciar los hechos. Uno de los detenidos relató los golpes que cinco de sus compañeros recibieron por parte de la policía municipal de Guadalajara, quienes los patearon antes de presentarlos ante el juez municipal, además de amenazarlos con llevarlos “hasta el penal”. Hubo domingos en que se detuvieron hasta 23 personas. El organismo terminó trivializando lo ocurrido y declinó la competencia en el asunto (queja 2424/03)5.

Hasta octubre de 2003, la policía municipal de Guadalajara había hecho al menos 74 arrestos de indígenas, principalmente provenientes del estado de Hidalgo, Puebla y Tlaxcala. A pesar de la resistencia y la indignación que levantó el caso, el parque se fue vaciando y desde 2013 la presencia de indígenas en el parque Rubén Darío es casi nula. Muchos de ellos ahora se reúnen los domingos en la Plaza de las Américas Juan Pablo II, frente a la basílica de la virgen de Zapopan.

En abril del 2013, la asociación vecinal de la colonia Providencia Sur envió una circular donde daba aviso a los vecinos sobre las acciones que llevaría a cabo para “exigir mayor seguridad”, entre ellas pedir cita con el Comisionado de Seguridad de la ZMG, con el procurador de la ZMG, con el diputado presidente de la Comisión de Seguridad, con el diputado de su distrito; realizar mapas delictivos, pedir a los vecinos que siguieran pagando sus cuotas “para comprar a crédito o alquilar un vehículo coadyuvante de seguridad”, entre otras cosas.

Racismo6

Según Teun A. van Dijik, lingüista y profesor de Estudios del Discurso, el racismo puede ser entendido como un complejo entramado de discursos, acciones y omisiones que conservan prácticas sociales de discriminación, exclusión y marginación que derivan en la desigualdad social.

El racismo es construido desde distintas percepciones sociales del color de la piel, los rasgos físicos, el lenguaje, la religión o las costumbres de distintos grupos humanos, y tiene sus raíces en el colonialismo europeo. Éste se refiere a la conquista, la explotación y el genocidio de los pueblos indígenas. La superioridad se ostenta desde sistemas de dominio étnico-raciales, donde lo étnico son aspectos culturales de un grupo humano, y la referencia racial es en términos de estudio social (blanco, negro, indígena, mestizo, mulato, etcétera), ya que biológicamente no existen diferencias entre grupos humanos, por lo que las “razas” no existen.

En México, los aspectos culturales dominantes no están relacionados con las culturas indígenas. Una muestra de esto son los máximos exponentes de la “cultura mexicana”, como el tequila, la charrería y el mariachi, aspectos culturales gestados en Jalisco y el occidente de México que están íntimamente ligados a la cultura española.

A pesar de que América Latina presume en el contexto internacional el mote “latino”, que goza de gran atractivo comercial, la ideología del racismo asocia el hecho de tener una mayor apariencia europea con “unas cualidades y unos valores más positivos, como la inteligencia, la habilidad, la educación, la belleza, la honradez, la amabilidad, etcétera. Por el contrario, un aspecto físico menos europeo se asocia con la fealdad, la pereza, la delincuencia, la irresponsabilidad, la incultura, la necedad, etcétera”, según van Dijik.

En Latinoamérica se vincula, confunde y excusa el racismo con la idea de clase social. La jerarquía de estatus, poder material o simbólico se asocia directamente al escalafón de “razas”, porque existe una tendencia que identifica entre los más pobres a los indígenas.

Cuando la tendencia general no se cumple, existe un proceso de “blanqueamiento”. “En la sociedad mexicana”, dice Celia Magaña, “tiene mucha importancia la pigmentación de la piel, pero en el momento en que alguien llegue a tener dinero, se blanquea. Es como si se desracializara, y se blanqueara, entonces ya pasa a ser ‘güerito’, aunque su piel no sea necesariamente blanca.”

Para los grupos humanos que sufren discriminación racial es limitado el acceso al capital, la tierra, el trabajo, la vivienda, la educación, la información, el estatus, el respeto, y en general a los recursos sociales, que son todos aquéllos con los que una sociedad se provee a sí misma para hacer frente a las necesidades individuales, grupales o de comunidad.

Hoy hay importantes corrientes antirracismo y procesos de reconocimiento e integración por parte de organizaciones formadas tanto por personas que sufren la discriminación, como por miembros de la “clase dominante”. La tendencia general impulsa un cambio en las actitudes respecto a la protección de los derechos humanos, la equidad y la democracia; esta tendencia, dice van Dijik, hace que el racismo se perciba de forma menos obvia, más sutil, y es un factor que dificulta combatirlo.

“PARA LOS GRUPOS HUMANOS QUE SUFREN DISCRIMINACIÓN RACIAL ES LIMITADO EL ACCESO AL CAPITAL, LA TIERRA, EL TRABAJO, LA VIVIENDA, LA EDUCACIÓN, LA INFORMACIÓN, EL ESTATUS, EL RESPETO, Y EN GENERAL A LOS RECURSOS SOCIALES.”

Yo no discrimino

En el parque Rubén Darío, un grupo de 20 personas son literalmente cargadas en un camión en donde la dependencia de Parques y Jardines del ayuntamiento local recoge ramas y basura, ‘ni un camión para transportar personal, ¿verdad?’ le pregunto al viejo que barre el agua del parque, mientras ríe al escuchar mi pregunta y responde: “ahí los llevan como animales”.

Los migrantes indígenas no son los únicos que sufren discriminación. En la sociedad tenemos presentes elementos de un discurso que discrimina, que normaliza muchos prejuicios y termina por perpetuar la situación de marginación y discriminación. En la cultura se va robusteciendo la idea de que la discriminación ‘no es tanta’, la percepción de que nadie discrimina, y si a alguien se le escucha diciendo algo que resulta discriminatorio, siempre se puede excusar de sus comentarios clasificándolos de “jocosos, poco afortunados”, tal como lo hizo el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova Vianello, cuando en una conversación privada que filtraron a los medios hizo mofa de un líder indígena.

Así como Ulises Zarazúa indica que las frases pueden ser una vía para identificar el imaginario urbano, asimismo la popularización digital de imágenes como los memes puede ser otro camino. Como los controversiales y ampliamente difundidos memes que hacen mofa de indígenas y de la lengua náhuatl agregando un “tl” a frases en español con el trasfondo de una foto de algún(os) miembro(s) de un grupo étnico.

La percepción de que la discriminación no es grave, se extiende. En Jalisco no hay una ley para prevenir o eliminar la discriminación; “llevamos diez años peleando en el Congreso, ha habido muchos decretos e iniciativas, pero muchas terminan en la congeladora”, no es un tema prioritario, explica el licenciado en Derecho y miembro fundador del Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo (Cepad), Gerardo Moya: “hasta que no se entienda culturalmente que es un tema grave e importante que hay que regular, prevenir y difundir, no va a haber una legislación con estándares internacionales de Derechos Humanos”.

Gerardo Moya ha señalado en reiteradas ocasiones la doble victimización que sufren las personas que han sido discriminadas, en la primera ocasión porque han sido víctimas de un acto discriminatorio, y después porque los servidores públicos no atienden las denuncias; “con un sistema de justicia impune como el que tenemos, con el grado de impunidad que tenemos, con el trabajo de con los resultados de los ministerios públicos, con la carga de trabajo… si atenderte es darte una cita para dentro de dos meses tomarte la declaración, decimos eso no es atender. Es doble victimizar.”

“EN LA CULTURA SE VA ROBUSTECIENDO LA IDEA DE QUE LA DISCRIMINACIÓN ‘NO ES TANTA’;
LA PERCEPCIÓN DE QUE LA DISCRIMINACIÓN NO ES GRAVE.”

Indígenas de ornato

En el sitio en Internet del Gobierno del Estado de Jalisco, donde se promociona explorar y planear tu viaje a Jalisco, se brinda información sobre los grupos étnicos que habitan el estado. En las imágenes aparecen indígenas huicholes en escenarios rurales, con impresionantes paisajes de la Sierra Madre Occidental. “El indígena, iconográficamente, suele aparecer en zonas rurales: vemos a un huichol en la sierra, no en la ciudad de Guadalajara, no estudiando en el ITESO o la UdeG, hay una adjudicación del indígena al espacio rural”, dice Ulises Zarazúa.

En la interacción diaria se enmarcan relaciones de poder: en Guadalajara hay otomíes vendiendo papas fritas y artesanías en el centro histórico, purépechas que fabrican y venden muebles de madera en tianguis y avenidas; mixtecas que comercializan artesanías y algunas piden limosna en los semáforos; huicholes que ofrecen sus artesanías en espacios públicos7.

Existe otra característica en la metrópoli que sirve como veta para asegurar que la clase de alto nivel económico en Guadalajara construye un discurso clasista: los nombres de calles y avenidas, de zonas residenciales exclusivas y centros comerciales. El fraccionamiento Puerta de Hierro, Zotogrande, Valle Real, Jardín Real, La Toscana, son sólo algunas muestras de las referencias españolas, de realeza o nombres europeos en los nombres de residenciales. Las calles y avenidas comúnmente rememoran ciudades europeas en las zonas más ricas. También el efecto se encuentra en áreas comerciales, como la Plaza las Ramblas debajo de los departamentos que se ubican en avenida Chapultepec y la calle Mexicaltzingo. Una pretensión de emparentarse con lo europeo que viene desde el porfiriato.

En el espacio metropolitano también existen lógicas de exclusión, incluso desde la arquitectura. Por ejemplo en los centros comerciales, explica Zarazúa: “a Andares (lujoso centro comercial) en teoría puede entrar cualquiera, pero para llegar como peatón es difícil: hay una parte donde no hay banqueta, tienes que entrar por Palacio de Hierro, y luego entrar a una cosa de cristal inmensa y siempre hay guardias armados. A veces estos controles sociales no son tan evidentes”.

“EL INDÍGENA, ICONOGRÁFICAMENTE, SUELE APARECER EN ZONAS RURALES: VEMOS A UN HUICHOL EN LA SIERRA, NO EN LA CIUDAD DE GUADALAJARA, NO ESTUDIANDO EN EL ITESO O LA UDG.”

Reconocimiento mutuo

Un ejercicio que no es novedoso, pero sigue sin ser tan practicado, es el reconocimiento de la diversidad. “Somos una nación multicultural donde existen relaciones de poder, que siempre han sido marcadas por esas diferencias, y hay que reconocernos y reconocerlos, todos somos parte de la mezcla”, dice Celia Magaña.

Es indispensable reflexionar sobre las causas que provocan la discriminación, nos dice Gerardo Moya: “Nos vamos a los efectos y pensamos en atajarlos, olvidamos la causa; nunca se genera un cambio. ¿Qué es lo que está provocando la discriminación en la sociedad donde nos estamos moviendo?”

Margarita Robertson, quien dirigió durante seis años la Unidad de Apoyo para Comunidades Indígenas de la UdeG, cree que hace falta “una educación verdaderamente intercultural”. En una entrevista que le hizo a un joven universitario indígena, éste le dijo: “‘la educación intercultural la necesitan más ustedes’. Él creía que la necesitábamos más nosotros los mestizos que los indígenas, que ellos siempre han tenido relaciones interculturales”, dice Margarita. “Si los ingenieros fueran formados interculturalmente, no llegarían a Temacapulín a querer sacar al pueblo; si los ingenieros fueran formados en el respeto a los pueblos, y en entender la historia de una comunidad, jamás se les ocurriría poner una presa ahí”.

A pesar de que muchas personas son conscientes de la marginación histórica a las minorías, en gran parte de la sociedad mexicana seguimos reproduciendo prácticas de explotación, y lo confirma la situación de las trabajadoras domésticas, la marginación a los migrantes, las pésimas condiciones de vida en las periferias, las palabras y frases que empleamos a diario, el contenido digital que compartimos, y hasta nuestra arquitectura.

Tal vez a los habitantes de nuestra ciudad nos falta poner más atención en los significados detrás de los nombres de nuestras calles o de nuestros parques, porque algo pueden decir sobre el lugar en donde vivimos. El poeta Rubén Darío, por ejemplo, escribió hace tiempo:

“Época espantosa en verdad más que ninguna otra de la historia del hombre. El corazón del mundo está enfermo; la vida hace daño. La Gloria está amenazada de muerte, como el viejo Honor que agoniza, y el Pudor, y la Caridad. Los reyes se van y los pueblos no saben adónde ir. Desde el momento en que el dinero suple hoy los antiguos ideales, la disputa de la tierra y de la riqueza se hace más enconada, y el crack de la moral trae el más absoluto desastre. Jamás el ser humano ha sido más bestia.”8

“A PESAR DE QUE MUCHAS PERSONAS SON CONSCIENTES DE LA MARGINACIÓN HISTÓRICA A LAS MINORÍAS, EN GRAN PARTE DE LA SOCIEDAD MEXICANA SEGUIMOS REPRODUCIENDO PRÁCTICAS DE EXPLOTACIÓN.”


1
Luis Felipe Cabrales, “Divide y venderás: promoción inmobiliaria del barrio de Artesanos de Guadalajara, 1898-1908”, Un mundo de ciudades. Procesos de urbanización en México en tiempos de globalización, coord. Aurora García Ballesteros y María Luis García Amaral (Barcelona: GeoForum) 1.
2
Erika Julieta Vázquez Flores, Migración, resistencia y recreación cultural, coord. Erika Julieta Vázquez Flores y Horacio Hernández Casillas. (México D.F.: INAH) 96.
3
Celia Magaña García, Mujeres. Diversas modalidades de migración en Guadalajara, col. Ofelia Woo Morales. (Guadalajara: IMMG) 34.
4
 Maria Roa Borja. (2015). Panel Women and Work for Peace Building. 9/07/2015, de Colombian Conference panel on Transitional Justice Sitio web: https://youtu.be/kSqt6NrvmfQ?t=3525
5
Oscar González Garí, y Oscar Morales Pelayo, “Manual contra la tortura en Jalisco” (Jalisco: Red Jalisciense de Derechos Humanos) 280.
6
 Las ideas de esta sección están inspiradas y tomadas del libro de Teun A. van Dijik, “Dominación étnica y racismo discursivo en España y Amércia Latina” (Barcelona: Editorial Gedisa, 2003)
7
 Erika Julieta Vázquez Flores, Migración, resistencia y recreación cultural, coord. Erika Julieta Vázquez Flores y Horacio Hernández Casillas. (México D.F.: INAH) 101.
8
 Extracto de El hipogrifo, en Parisiana [1908]: pp. 1345-1351.




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martes, 21 de julio de 2015

"NO SE TE OLVIDE QUE ERES UN INDIO", ARGUMENTO PARA EXPULSAR A UNIVERSITARIO

REDACCIÓN (EL UNIVERSAL, MEXICO)
LUNES, 13 DE JULIO DE 2015 


Floriberto Nuñez Martínez, un joven universitario, fue dado de baja de su licenciatura, debido a su origen indígena, por el secretario académico de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas

Hace cuatro días se lanzó una petición a través de la plataforma Change.org para solicitar que el ingeniero Roberto Domínguez Castellanos, rector de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, permita a Floriberto Nuñez Martínez, un estudiante indígena, concluir sus estudios de Odontología.

El joven estudiaba la carrera en esta institución, y para sostenerse, vendía cacahuates y habas, además de trabajar en la cafetería de la universidad. Sin embargo, fueron constantes las trabas que el personal le ponía. Una de ellas, por ejemplo, era que su español "no era suficientemente bueno" para poder seguir cursando sus estudios académicos. Y es que su lengua natal es al tzeltal.

Por esta razón, el universitario fue dado de baja temporalmente, por lo que acudió con Pedro García Rentería, el también iniciador de la petición y profesor de Español, para mejorar su pronunciación.

A la par de esta situación, sus pagos por laborar en la cafetería fueron detenidos, por lo que exigió que se le pagara lo que le correspondía. Sin embargo, las autoridades de la universidad le comunicaron que ya había sido dado de baja definitivamente de la licenciatura.

Floriberto  Nuñez acudió al gobierno del estado, que a su vez solicitó al rector que lo reinscribiera. Cuando el joven se presentó a la cita con el secretario académico de la universidad, éste le comentó: "No se te olvide que eres un indio", para recalcarle que no podría continuar con sus estudios.

Hasta el momento la petición cuenta con 17 mil 493 firmas por lo que faltan siete mil 507 firmas para llegar a la meta de 25 mil. Se pretende que se respeten los derechos del joven  estudiante de Odontología.

Puedes encontrar aquí la petición

http://www.domingoeluniversal.mx/historias/detalle/%22No+se+te+olvide+que+eres+un+indio%22,+argumento+para+expulsar+a+universitario-4019


sábado, 16 de mayo de 2015

La "olvidada" matanza de chinos en México


Así se resumió el horror de la matanza:
"Las calles de Torreón a las tres de la tarde estaban cubiertas de cadáveres… La consternación en que quedó la ciudad es indescriptible, no hay palabras con que expresarla".
El autor de estas líneas fue el periodista Delfino Ríos, testigo del asesinato de 303 chinos ocurrido el 15 de mayo de 1911.
Es la masacre más violenta de ciudadanos de ese país en la historia del continente americano, según historiadores.
La mitad de la comunidad china de Torreón, Coahuila, en el noreste de México fue asesinada.
Y sin embargo, el hecho es poco conocido en el país.
Los estudios e investigaciones académicas son escasos, y en los archivos de la localidad prácticamente no existen las menciones al tema.
Es como si la matanza se olvidara durante casi un siglo, le dice a BBC Mundo el investigador Carlos Castañón Cuadros, del consejo académico del Museo Arocena de Torreón.
"Hubo un silencio cómplice de una sociedad que no quiso afrontar o reconocer que fue parte de esa violencia, y la mejor manera de abordar ese terrible suceso histórico fue no hablando de ello".

Las horas previas


La masacre ocurrió durante la Revolución Mexicana, que inició el 20 de noviembre de 1910.
urante seis meses los insurgentes superaron al Ejército del gobierno federal, encabezado por Porfirio Díaz, especialmente en el norte del país, que para mayo de 1911 conservaba pocos bastiones en la zona.
Entre ellos se encontraba Torreón, una próspera ciudad en el centro de una de las regiones agrícolas y algodoneras más fértiles del país, la Comarca Lagunera.
En el lugar se asentaron decenas de familias originarias de China, especialmente de la región de Cantón, quienes huían de la hambruna de sus comunidades.
Otros escaparon de la persecución racial en Estados Unidos, particularmente en el estado de California.
En 1911 la comunidad china de Torreón estaba integraba por unas 600 personas, la mayoría comerciantes, campesinos o propietarios de lavanderías.
También había personas adineradas que fundaron el principal banco de la ciudad.
La madrugada del 15 de mayo de 1911 llegaron a Torreón unos 2.000 soldados de las fuerzas leales a Francisco I. Madero, iniciador del movimiento revolucionario.
Los miembros del Ejército federal que custodiaban la ciudad –cerca de 400, dice el historiador Castañón Cuadros, aunque otras versiones hablan de 700- abandonaron la zona después de unas horas de combate.
Durante varias horas no hubo gobierno en la ciudad.

Violencia extrema

Las investigaciones sobre el inicio de la masacre coinciden en que decenas de vecinos saquearon los comercios de la ciudad, especialmente de la comunidad china.
Los agresores les acusaron de aliarse con las fuerzas de Porfirio Díaz, porque aparentemente los soldados federales dispararon desde comercios y casas de los ciudadanos asiáticos.
Nunca se comprobó la versión. Lo único claro es que en pocos minutos el saqueo se convirtió en violencia extrema contra los chinos.
El historiador Marco Antonio Pérez Jiménez documentó que la turba asesinó con saña a las víctimas, sin importar que entre ellas hubiera adolescentes, niños y mujeres.
No fue parte de la batalla por controlar la ciudad, le dice a BBC Mundo el investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
"Hay una agresión más allá de la simple lucha. La acusación fue que defendieron junto con los porfiristas la plaza de Torreón, con eso justificaron ir contra ellos" explica.
"Pero la forma del asesinato revela un odio que va mucho más allá de la lucha, de una cuestión de guerra".

Preguntas

¿Por qué fue posible una masacre como la de Torreón?
Los investigadores consultados por BBC Mundo coinciden en que el país, como otros en Latinoamérica y Estados Unidos, vivía un clima social de xenofobia y racismo contra inmigrantes asiáticos y árabes.
Por ejemplo en Sonora, en el noroeste de México, el congreso local decretó leyes que prohibían el matrimonio entre mexicanas y chinos.
También recluyó en zonas especiales a ciudadanos de ese país, e incluso permitió su expulsión del estado en algunos casos.
El movimiento antichino de Sonora tuvo influencia nacional porque el entonces presidente de México, Plutarco Elías Calles, era sonorense.
De hecho el gobernante Partido Nacional Revolucionario (PNR) destinó una parte de su cuota de diputados en el Congreso de la Unión a representantes de este grupo de xenofobia.
El PNR es antecesor del actual Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Magonistas

Pero en Torreón el ambiente era particularmente hostil contra los chinos.
Antes de la Revolución, en 1907, en la Comarca Lagunera se asentaron grupos anarquistas identificados con el periodista Ricardo Flores Magón.
Los magonistas, cono se les conocía, "se pronunciaron abiertamente contra los chinos por considerarlos una migración indeseable, una competencia a los trabajadores mexicanos", explica el investigador Castañón Cuadros.
Cuando inició la lucha armada los anarquistas engrosaron el ejército de Francisco I. Madero.
Además, como en otras partes del país, en la ciudad existía la creencia de que los ciudadanos asiáticos le quitaban el trabajo a los mexicanos.
A los prejuicios económicos se unió el racismo. Los ingredientes se mezclaron en el amanecer del 15 de mayo de 1911.

Hoy

Después de la matanza China –que años antes había firmado un pacto de amistad y comercio con México- reclamó una investigación y castigo a los responsables.
El gobierno del presidente Francisco I. Madero ofreció una indemnización, que no se pagó porque el mandatario fue asesinado en 1913.
Muchas familias chinas sobrevivientes huyeron de Torreón, pero los que se quedaron no hablaron del tema durante décadas, asegura Castañón Cuadros.
Los vecinos mexicanos también guardaron silencio hasta la década de 2000 cuando se realizaron varios actos de desagravio a la comunidad china.
Entre marzo y abril de este año el Museo Memoria y Tolerancia de Ciudad de México organizó una muestra fotográfica sobre el racismo que incluyó la masacre en Torreón.
Algo importante, insiste el investigador Pérez Jiménez. "Es necesario que las personas lo conozcan y lo entiendan, es más allá de visibilizar el racismo, es una tarea de la historia".



jueves, 2 de abril de 2015

Antisemitismo mexicano.

Por José Antonio Crespo.

- El Universal.
El conflicto entre Carmen Aristegui y MVS generó como efecto secundario un nuevo episodio de antisemitismo, que tan extendido está en nuestro país. Y es que nuestro compañero Ezra Shabot, colaborador también de MVS, rechazó la exigencia que le hacían seguidores de Carmen de igualmente renunciar a la radiodifusora. En todo su derecho, Ezra dijo que respetaba y lamentaba la decisión de Carmen, pero que él no tenía problemas con los directivos de MVS, que no sentía que le coartaran su libertad de expresión y por tanto no tenía motivos para renunciar a su cargo como conductor. La decisión de Ezra me parece absolutamente respetable. Recuerdo que habiendo sido Carmen participante de Primer Plano en el canal Once, se le pidió dejar el programa cuando ella anunció que colaboraría con CNN justo a la misma hora que nuestro programa. Era un argumento atendible, pero algunos pensaron que podría tratarse de un pretexto para deshacerse de Aristegui, de nuevo por sus posiciones críticas frente al gobierno en turno (de Fox), aunque en general esa era la tónica que prevalecía en el programa (se nos dijo tiempo después que incluso Fox llegó a sugerir el cierre del programa). Yo tampoco descarté que se tratara de un caso de censura disimulada, igual que algunos de los colegas del programa —el “sospechosismo” no anda en burro—, pero no consideramos que eso ameritara renunciar a ese espacio, en el que durante sus quince años no se ha sentido ninguna censura en los contenidos (al menos en mi caso, no sé qué opinen mis colegas).
Pero el problema va más allá de eso; por su negativa a renunciar, Ezra empezó a recibir descalificaciones, insultos y amenazas por ser de origen judío. Se puede estar de acuerdo o no con las opiniones de conductores y periodistas (no siempre concuerdo con las opiniones de Ezra), pero eso no justifica que se descalifiquen tales opiniones no con argumentos, sino con prejuicios ad hominem (por la raza, situación social, nacionalidad, preferencia sexual o religión). Lo que sucede es que no somos precisamente una cultura democrática ni liberal. Somos un pueblo racista, clasista, homófobo y antisemita; es decir, fascista. Parte de la izquierda que se dice democrática y progresista, en realidad profesa el estalinismo, y parte de la derecha es falangista. Tratamos de construir una democracia política sobre cimientos culturales altamente antidemocráticos, plagados de prejuicios medievales. Quizá por eso el proyecto democrático no acaba de asentarse, sino que se desvirtúa una y otra vez, y ello se debe no sólo a la clase política, sino a que es reflejo de una sociedad profundamente intolerante y antidemocrática.
En alguno de los comentarios en las redes en contra de Ezra, alguien decía que si los judíos eran repudiados desde hace siglos... ¡por algo sería! En lugar de cuestionar o combatir un prejuicio, se le confirma tautológicamente. Equivale a afirmar que si los negros eran esclavos es que se lo merecían. O como decían los esclavistas, que si Dios no quisiera que se esclavizara a los negros... ¡no los habría hecho negros! Es como afirmar que si en México hay discriminación a los indígenas, seguramente se lo han ganado a pulso. Una mentalidad propia del Virreinato. En realidad el antisemitismo, que en efecto tiene siglos de existencia, encuentra una de sus principales explicaciones en la posición de la Iglesia católica, que por razones políticas decidió culpar a los judíos de la muerte de Jesús, sin reparar que Jesús mismo era judío (y que perdonó a sus captores y asesinos, lo que la Iglesia no hizo), y que muchos otros judíos (desde luego los apóstoles y María) no participaron en ello ni lo aprobaron. El antisemitismo europeo —que heredamos— sentó sus bases en tal doctrina eclesial. Se trata, a mi parecer, de uno de los mayores crímenes históricos de la Iglesia (de los muchos en que incurrió) que jamás ha entendido la esencia del cristianismo. Va pues mi solidaridad con Ezra y otros respetados colegas que suelen ser víctimas de nuestro fascismo mexicano sólo por ser de origen judío.
Profesor del CIDE.
http://www.eluniversalmas.com.mx/editoriales/2015/03/75611.php

martes, 31 de marzo de 2015

Página en Facebook llama al exterminio de oaxaqueños en BC, como respuesta a lucha de jornaleros de San Quintín

La comunidad xenófoba "Exterminio de oaxacos en B.C." tiene casi 900 likes.

México.- Usuarios de la red social Facebook crearon una comunidad llamada "Exterminio de oaxacos en B.C." como reacción a la incipiente lucha por mejores condiciones laborales que libran jornaleros en la entidad.
Al momento la página tiene un total de 898 likes, y no cuenta con información de perfil. En ella se pueden ver algunos pocos videos y una veintena de fotos, la mayoría capturas de pantalla de comentarios a favor y en contra de la comunidad.

Uno de los usuarios denunció la cuenta de "Márquez Javier Aguilar" como el creador de la página, sin que hasta el momento esté confirmado.

Desde el 20 de marzo que surgió este perfil, cientos de usuarios critican las publicaciones, muchas de ellas con errores ortográficos e incluso comparten las denuncias que han realizado de la página, la cual permanece activa.

Desde el pasado martes 17 de marzo, más de 70 mil jornaleros que trabajan en el Valle de San Quintín, en su mayoría oaxaqueños, decidieron bloquear e instalar un plantón a lo largo de los 137 kilómetros de la carretera Transpeninsular desde Punta Colonet hasta el Rosario, para denunciar la explotación y abusos que sufren por parte de los dueños de los campos de cultivos.
Con información de noticiasnet.mx

http://www.sdpnoticias.com/nacional/2015/03/31/pagina-en-facebook-llama-al-exterminio-de-oaxaquenos-en-bc-como-respuesta-a-lucha-de-jornaleros-de-san-quintin

martes, 17 de febrero de 2015

El México blanco

Por Mauricio González I Febrero 17, 2015

Durante varias décadas, la tendencia prevaleciente en el imaginario colectivo postrevolucionario consistía en que México no era un país donde la movilidad social y económica estuviera en función del color de piel. En todo caso, como se observaba al estudiar la geografía nacional, existían regiones indígenas donde la pobreza era mayor debido a que han quedado aisladas del progreso modernizador, pero esto no significaba que la mayoría mestiza discriminara de manera consciente y consistente a personas con una tez más morena que la suya.

No éramos racistas, pues. Esta visión comenzó a variar en 1994 con el surgimiento del Ejercito Zapatista para la Liberación nacional (EZLN) y sus demandas de reivindicación indígena, así como con la presentación de algunos estudios que medían con mayor rigor y profundidad la relación entre etnicidad y clases sociales. Hoy estamos más conscientes de nuestro talante discriminatorio, pero aún no lo consideramos como un elemento toral para explicar las realidades claves del país. La negativa a aceptar que existe un México blanco de naturaleza aspiracional donde prevalece una segregación brutal es uno de los autoengaños más vergonzantes de nuestra historia reciente.

De ahí el valor del  Proyecto sobre Etnicidad y Raza en América Latina (PERLA, por sus siglas en inglés), una investigación interdisciplinaria y multinacional nacida gracias a la iniciativa de la Universidad de Princeton y el apoyo financiero de la Fundación Ford. PERLA  también se apoya en el  Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, (Conacyt) y el Centro de investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, (CIESAS).

Con base en encuestas realizadas en Colombia, Brasil, Perú y México, PERLA estudió durante cinco años  los procesos de discriminación, desigualdad y maneras de integración de las minorías étnicas con el resto de la sociedad, así como la identidad que cada país tiene sobre su origen étnico. Los resultados del esfuerzo están destilados en el libro Pigmentocracies. Ethnicity, race and color in Latin America, editado por The North Carolina University. La obra, disponible en inglés en CIESAS y cuya versión en español será publicada en los próximos meses, orilla a la reflexión. A continuación, algunos descubrimientos interesantes:

+ 65% de los mexicanos encuestados declaró ser mestizo. Las personas con mayor escolaridad tienden a identificarse como mestizas, incluso si hablan una lengua indígena o cuentan con padres en esa condición.

+ 67% de los mexicanos encuestados dice haber presenciado actos de discriminación por motivos económicos o de pobreza, superado por Colombia, con 73% y Perú con 76%. Brasil se perfiló como el país menos discriminatorio en este rubro con 39%. En México, 55% de la muestra analizada mencionó haber atestiguado actos discriminatorios por el color de la piel.

+ En México las personas de piel clara tienen cuatro veces más probabilidades que las de piel morena de encontrar un empleo acorde con su formación universitaria, mientras que en Brasil, Perú y Colombia se muestran diferencias menores. En toda América Latina se detecta la misma tendencia de encontrar a personas más escolarizadas y de piel clara en trabajos mejor remunerados que aquellas que tienen la piel obscura. La tendencia es inversa en empleos como jornaleros, campesinos o trabajadores domésticos.

+Otro dato relevante: en materia de educación de la población indígena, México es el peor calificado. PERLA detectó que la población menos escolarizada en estos cuatro países encuestados fue la de los indígenas mexicanos, donde estos apenas cuentan con 6 años de estudios, contra los casi 9 años de los indígenas de Colombia y los 11.2 años de educación de los indígenas de Perú.  Para acceder a más hallazgos de PERLA, visita su página oficial: https://perla.princeton.edu

Fuente:
http://www.24-horas.mx/alta-empresa-el-mexico-blanco/

lunes, 5 de mayo de 2014

¿Fascismo en México?


Pedro Salmerón Sanginés

La historia del siglo XX (1914-1989) parece marcada por cataclismos: guerras totales, holocausto, totalitarismo. Se abrió con una guerra de magnitud nunca vista y se cerró con el estrépito mediático que anunciaba el fin de las utopías, el fin de la historia y el triunfo definitivo de la sociedad de mercado y del liberalismo. Como resultado, para quienes no han elegido el desencantamiento resignado o la reconciliación con el orden dominante, el malestar es inevitable. Probablemente la historiografía crítica se encuentre hoy bajo el signo de ese malestar. Hay que tratar de volverlo fructífero (E. Traverso, La histo r ia como campo de batalla, FCE, 2013, p. 31).

Para hacer fructífero el malestar hay que entender críticamente los cataclismos del siglo XX: sólo así podremos evitar la tentación de repetirlos con resultados que podrían ser peores. Para ello, es necesario denunciar los resabios y el resurgimiento del fascismo en México: desde apologetas del nazismo que siguen dando cursos de formación en el PAN, hasta grupos que adoptan, consciente o inconscientemente, fundamentos ideológicos y culturales del fascismo.

Los más consistentes estudiosos del fascismo (incluida su variante extrema, alemana) han señalado varios elementos ideológicos claves: la visión monolítica de la nación fundada en la raza; el rechazo a la democracia y la igualdad; la idea de fuerza, el principio de autoridad y, naturalmente, las definiciones negativas, pues sus valores exigían su antítesis, que derivaban en la condena de la alteridad: la alteridad de género de los homosexuales y las mujeres que no aceptaban su condición sometida; la alteridad social de los criminales; la alteridad política de los anarquistas, comunistas y subversivos; la alteridad racial de los judíos y los pueblos colonizados. Todos eran degenerados. El judío personificaba, como tipo ideal ese conjunto de rasgos negativos. Judaísmo, homosexualidad y feminidad eran las figuras negativas por excelencia que permitían a la estética fascista elaborar sus mitos positivos (Traverso, pp. 111 y 112).

El racismo, pues, es la piedra de toque del nazismo y de los imperialismos modernos: A. Hochschild ( Para acabar con todas las guerras, Península, 2013) muestra que el discurso imperial británico previo a la Gran Guerra no le pide nada al discurso nazi. No en vano, como Traverso muestra, para algunos historiadores actuales el holocausto no es un evento único, sino el traslado a Europa de lo que los europeos habían practicado en otros continentes y contra otras razas desde el siglo XVI; aunque otros historiadores reivindiquen el carácter único del holocausto. El nuevo racismo, que desembocaría en el holocausto, se trasladó a una Europa en que la guerra total (1914-1918) había banalizado la violencia y brutalizado a la sociedades, acostumbrándolas a la masacre industrial y a la muerte anónima masiva (Traverso, p. 114).

La historiografía crítica reciente ha encontrado las raíces intelectuales del fascismo en la fusión, a fines del siglo XIX, de distintas corrientes de pensamiento que, entre otras cosas, rechazan la ilustración y el marxismo, y la dicotomía entre izquierda y derecha: en Francia, sostiene Z. Sternhell, el fascismo nace de la fusión de una derecha populista y una izquierda nacionalista, que desemboca en una nueva forma de socialismo nacional, que recupera el darwinismo social, el racismo, el antiliberalismo y el antisemitismo, la antidemocracia y la crítica a la modernidad fundada en el argumento de la decadencia. Para que estos elementos se fundieran y dieran vida a partidos capaces de tomar el poder en Italia y Alemania, hacía falta el matraz de la Gran Guerra y sus niveles de destrucción, así como la aparición del desafío bolchevique.

Dos de estos elementos son militantes, agresivos, radicales: el racismo convertido en antisemitismo (lo que nos debe llevar a discutir el holocausto), y el anticomunismo. El anticomunismo confirió al nazismo un carácter de religión civil en guerra de cruzada contra el enemigo. Pero no nos engañemos: a pesar de su retórica revolucionaria, para llegar al poder, los fascistas se aliaron con las élites tradicionales y la gran burguesía: su conversión en gobierno siempre implica cierto grado de ósmosis entre fascismo, autoritarismo y conservadurismo (Traverso, 131).

Esos elementos definen al fascismo. Hay que recordarlos con precisión, porque en México el malestar y la desesperación han propiciado el crecimiento de actitudes fascistas, no sólo en la ultraderecha, a la que son consustanciales; sino en cierta izquierda y en grupos o individuos que niegan la importancia de la dicotomía izquierda-derecha. Me parece urgente que los señalemos, porque sabemos adónde conducen el fascismo y su retórica. Trataremos de hacerlo.

psalme@yahoo.com


Twitter: @salme_villista

http://www.jornada.unam.mx/2014/05/05/politica/002n1pol