lunes, 13 de febrero de 2017

Alfabeto racista mexicano (V)

¿Sería una exageración decir que en la publicidad mexicana impera un auténtico régimen de apartheid?

| Diccionario Racismo

Latino internacional

Un amigo que lleva muchos años investigando sobre el racismo en la industria de la publicidad le preguntó recientemente a un “creativo” –hipster y alternativo como corresponde a su profesión– si él veía posible que un día los anuncios en México pudieran incluir algunas personas de piel morena. Tras cavilar, el otro respondió que lo veía difícil a corto plazo, pero que tal vez en el futuro si aparecerían “personas feas, como tú y como yo”.
El automatismo con que este ejecutivo denigró su propio aspecto físico e insultó a su entrevistador, dando por sentado que se tenía que sentir tan feo como él mismo se siente, nos habla más de prejuicios que de complejos personales. Nos demuestra la fortaleza del auténtico régimen de apartheid que impera en nuestros medios de comunicación. En ese paraíso artificial la inmensa mayoría de los modelos son güeros y de ojos claros, con tipos físicos nórdicos que serían la envidia de la propaganda de los partidos neo-fascistas de Europa (un ejemplo reciente: de La Comer, que para colmo utiliza una canción de Nina Simone, artista emblemática de la lucha de los afroamericanos por sus derechos civiles). El límite de la inclusión cromática en este coto privado está claramente marcado por el término “latino internacional” que se usa en incontables castings, o por eufemismos como “look Condesa” o “tipo Polanco”. Como contaba una modelo morena, la frase significa que buscan personas que parezcan italianas o criollas, pero no “latinos mexicanos” y mucho menos modelos “tipo Iztapalapa”.
Hace unos diez años, cuando el jabón Dove lanzó a nivel mundial una campaña para presentar mujeres con cuerpos que no mostraran los estragos de la anorexia avanzada, en México se incluyeron modelos curvilíneas y “llenitas”, altas y chaparras, pero ninguna morena y menos con rasgos indígenas. Cuando Sanicté Bastida, de la revista Expansión, le preguntó al “ejecutivo de cuenta” las razones de esta exclusión él respondió con total certidumbre: “No queremos llegar a extremos que sean poco representativos; ésta es una campaña inclusiva”.
Según su razonamiento, en el mundo de la publicidad mexicana incluir modelos que se parezcan al aspecto físico del 80% de la población mexicana sería una acción “extremista” y poco representativa; tan inconcebible como dejar ingresar a un negro a un espacio reservado para blancos en la Sudáfrica del apartheid. Esto, no obstante que la marca Dove, como señaló la reportera, realiza la mayor parte de sus ventas entre personas humildes que tienen precisamente en su mayoría ese tipo físico (ver Kapitalismo).
Cuenta la leyenda que hace 30 años una marca de bebidas dulces realizó una campaña con modelos morenos que fue un absoluto fracaso. Tal vez por eso ningún “creativo” se atreve a correr de nuevo ese riesgo. Tal vez los ejecutivos tienen en sus manos las encuestas y los estudios de “mercadeo” que demuestran de manera fehaciente que los consumidores morenos se niegan a comprar productos anunciados por gente que se parece a ellos. O tal vez, en ese medio el racismo se practica de manera tan automática que la gente morena es simplemente considerada “fea” y no merece la menor consideración. Si alguno de esos brillantes publicistas leyera este Alfabeto le agradecería mucho que me saque de dudas, mostrándome los números que sustentan sus prácticas discriminatorias o confirmándome sin más rodeos los prejuicios que lo llevan a excluir de manera sistemática a la mayor parte de los mexicanos.

Mestizo

Mauricio Tenorio contaba en un artículo sobre el mestizaje que en un día el antropólogo norteamericano Charles R. Hale, que trabaja en América Central, lo definió como un “intelectual mestizo”. Ante el evidente desconcierto del mexicano por ese calificativo, el padre de Hale, un destacado historiador mexicanista, le explicó que en nuestro país no “se habla así”. Tenorio comenta con ironía que para el joven Hale su propia reacción de sorpresa al ser definido como “mestizo” fue la prueba “irrefutable de que el mestizaje era y es una ideología de dominación racial tan poderosa que ni quienes la ejercemos nos damos cuenta”.
Más allá de que concuerdo con el análisis de Hale hijo respecto al poder de la leyenda del mestizaje creo también que la sorpresa de Tenorio señala una realidad incómoda: aunque los mexicanos nos proclamamos como mestizos, en realidad nadie quiere serlo realmente. En los medios de clase media y alta, ilustrados o no, llamar a alguien mestizo puede ser interpretado como un recordatorio grosero de un mal disimulado origen indígena o popular, un pasado “naco” por usar un término más brutal (ver Naco). En general, preferimos sacar a relucir nuestros orígenes extranjeros o exhibir nuestras medallas cosmopolitas. La mayoría de nuestros intelectuales y comentaristas (que no Tenorio) sacan a relucir su propio carácter mestizo únicamente en las ocasiones en que quieren aleccionar a otros mexicanos menos modernos y más morenos que ellos. En suma, como mestizos, los mexicanos solemos ocupar una posición molesta entre la vergüenza y el regaño, la jerarquía y el desprecio (ver Colores).
Por ello no sorprende que la sesuda literatura del siglo XX sobre las formas de ser de nuestra raza de bronce tuviera un tono abiertamente paternalista y regañón. Nuestros intelectuales criticaban sin piedad a sus objetos de estudio, a quienes consideraban soeces, pueriles, acomplejados, resentidos, hipócritas, solitarios, traumados y criminales. Según esta visión, los mexicanos, particularmente los más morenos, estaban literalmente “tarados” por sus orígenes. Por ello, los mestizos eran siempre sospechosos: la alquimia racial y cultural que habría de convertirlos en la raza cósmica, es decir hacerlos parecerse más a los propios intelectuales, estaba siempre en peligro de dejar aflorar unos orígenes indios nunca enteramente superados y siempre despreciados.
El drama del mestizo mexicano, en última instancia es que nunca quiso serlo en verdad. En su biblioteca y en su árbol genealógico, en su forma de vestir y de pensar aspiró siempre a adquirir todos los atributos idealizados de la blancura occidental (ver Whiteness/Blancura), asociados a la cultura moderna y al progreso, a la civilización y al buen gusto, al glamour y a la belleza. Aun en nuestro convulso siglo XXI algunos de nuestros intelectuales no han abandonado el sueño de blanquear (ahora culturalmente) a la población nacional a nombre de la democracia electoral, del neoliberalismo o de la competitividad mundial (ver Homogeneidad racial).
Afortunadamente podemos afirmar que esos mestizos tarados y traumados nunca existieron fuera de las fantasías de nuestras élites. La cacareada “mezcla biológica” que produjo la “raza de bronce” no se llevó a cabo ni en el siglo XVI, ni en el XIX o el XX. Desde luego que ha habido uniones entre personas de orígenes diferentes (incluidos más africanos y asiáticos de lo que nos gusta admitir) pero en total fueron mucho menos frecuentes de lo que hemos imaginado. La población mexicana ha sido siempre más diversa y menos homogénea de lo que pretendía la leyenda del mestizaje y nunca ha tendido a unificarse en una sola raza.
Lo que sí hay en el México de hoy es un alto grado de “indefinición racial”, es decir, que sectores muy amplios de la población no saben cuál es su origen étnico o han sido obligados a olvidarlo o hacerlo invisible (ver Razas, ¿qué carajo es eso?). El ejemplo más dramático de esta invisibilidad ha sido la manera en que hemos hecho desaparecer de nuestra conciencia a la población mexicana de origen africano (ver Chinos).
Hoy es hora de que los mexicanos nos demos cuenta que nunca hemos sido mestizos y de que inventemos nuevas maneras de definir nuestras identidades, siempre diversas y plurales, que no pasen por la raza y por las leyendas que la idea del mestizaje nos ha hecho creer (ver Pigmentocracia).

Naco

El carácter racista del calificativo “naco” es confirmado más allá de toda duda por la fuente de toda nuestra sabiduría contemporánea: el buscador de Google. Todas las fotos y memes que aparecen cuando se busca ese término son abiertamente denigratorios y presentan como “nacos” exclusivamente a personas con piel morena, rasgos indígenas y de extracción socioeconómica humilde.
La definición de la palabra en la Wikipedia en inglés confirma, con frialdad clínica, la indisoluble vinculación entre racismo, clasismo y pretensión:
Naco (fem. naca) is a pejorative word often used in Mexican Spanish to describe the bad-mannered, poorly educated people or those with bad taste. A naco is usually associated with lower socio-economic classes and/or the indigenous, but it also includes the nouveau riche.
Me disculpo por la “naquez” de citar en otro idioma, pero me dio pudor traducirlo al español y no pude dar con un artículo equivalente en la Wikipedia en nuestro idioma. Encontré, eso sí, que el Diccionario de Mejicanismos de 1959 de Francisco J. Santamaría ofrecía dos hipótesis respecto al origen de este vocablo que confirman su carácter racial: “En Tlaxcala, indio de calzones blancos” y “en Guerrero llaman así a los indígenas nativos del estado y, por extensión, al torpe, ignorante e iletrado”.
Como el término “shajato” usado solamente en México para menospreciar a los judíos de origen no europeo (ver Judíos), naco combina la referencia a un origen étnico particular con la “crítica” o burla a supuestos defectos personales y culturales: la fealdad, los malos modales, el mal gusto, la falta de educación, las pretensiones sociales. Así tiene una función doblemente discriminatoria: en principio todos los morenos pobres están en peligro de ser despreciados como nacos, pero los que mejoran de “condición” son objeto de renovado escarnio por “advenedizos”, es decir, por intentar escapar en vano del lugar de inferioridad que les corresponde en el imaginario de quienes se creen mejores que ellos.
En ese sentido, naco se parece al término “cholo”, usado en los países andinos para referirse a las personas de origen campesino e indígena que han emigrado a las ciudades y han prosperado económicamente, “escapando” de esta manera del lugar geográfico y social subordinado y marginal que les correspondía según la mentalidad de las élites blancas de ese país. Recuerdo todavía las palabras que escuché una vez de boca de un exponente nada brillante de ese grupo: “Yo no tengo problema con los cholos cuando viven en la sierra. Lo que me molesta es que vengan a Lima.”
Desde hace unas décadas, ciertos personajes de la televisión, ese semillero inagotable de discriminaciones, clasismos y sexismos, han pretendido imprimir un carácter didáctico a este insulto. Según ellos, el naco es aquel que no cumple las leyes, el que no respeta las reglas de convivencia social. Este hipócrita barniz no hace sino agravar el racismo, pues confirma el prejuicio ya de por sí muy difundido que atribuye a las personas más morenas y más humildes una supuesta falta de civismo y de “cultura” (ver ¿Y…la democracia qué? y Homogeneidad racial).
El moralismo ramplón de esta postura sirve para exhibir la posición del no-naco, es decir, de quien blande el término para despreciar y humillar a los demás. En el mejor de los casos el no-naco exhibe falta de generosidad y poca imaginación; en el peor, una propensión regañona digna de un prefecto de escuela primaria o de un maestro de catecismo. Así, la postura del no-naco se revela como desesperadamente vacía: tiene que recurrir al insulto y al desprecio para defender su superioridad tan precaria. En suma exhibe todos atributos morales dignos de una persona que merece ocupar la portada de la revista Hola o Quién (ver Quién).
http://horizontal.mx/alfabeto-racista-mexicano-v/#sthash.POuvf2PW.dpuf


lunes, 23 de enero de 2017

Otra más del sector salud: indígena pierde a su bebé por negligencia y le colocan DIU sin su permiso

Basta con apenas googlear las palabras “indígena”, “pierde” y “bebé” para conocer la dimensión del problema. “Indígena pierde a su bebé por negligencia” es el nombre del problema. En Chiapas, Puebla, Hidalgo y Oaxaca. Ha ocurrido de nueva cuenta. Ahora en Puebla e Hidalgo. Una joven nahua de 21 años se enfrentó a la negligencia de los centros médicos. La chica perdió a su bebé recién nacida luego de que un hospital le negara atención, debido a que no contaba con ginecólogos ni anestesiólogos ni pediatras.
El centro de salud tampoco contaba con gasolina para trasladarla en ambulancia a otro hospital. La policía tampoco contaba con personal disponible. La vía dolorosa no terminó ahí. Al llegar a otro hospital en el estado vecino de Hidalgo, con sus propios medios, la historia no cambió mucho. La joven identificada como Martha, para resguardar su identidad, no recibió la atención adecuada. Su bebé se estaba asfixiando y la única manera de salvar a su hija era practicándole una cesárea de emergencia, la cual no se realizó sino hasta horas después.
Hora y media después de haber nacido, la recién nacida murió por “asfixia perinatal severa” y “síndrome dismórfico”, lo cual de acuerdo con la Comisión Nacional de Derechos Humanos, pudo haberse evitado en caso de tener una atención médica adecuada. El calvario de la joven indígena no terminó ahí. Médicos del hospital le colocaron un método anticonceptivo sin su autorización amenazándola con que “no saldría de ahí” hasta que se lo implantaran.
De acuerdo con la investigación del portal Animal Político, solamente durante 2016 se documentaron otros cinco casos en los que se implantó un Dispositivo Intrauterino (DIU) a mujeres indígenas sin que éstas dieran su permiso, lo cual es una violación sistemática a los derechos humanos y no un caso aislado. Por este caso, el órgano defensor de los derechos humanos emitió una recomendación dirigida a Rafael Moreno Valle, gobernador de Puebla, y Omar Fayad, gobernador de Hidalgo, por las violaciones infligidas en materia de salud.
Al mandatario poblano le recomendó proveer al Hospital Integral de Pahuatlán de Valle de especialistas, además de contar con servicio de ambulancia y tener un operador de vehículo que esté disponible todo el año, mientras que a Fayad le pidió reparar el daño a la joven de 21 años proporcionándole atención psicológica y médica. También le recomendó abrir una investigación en contra de los tres médicos del Hospital Huachinango que atendieron inadecuadamente a la chica indígena.

http://www.sopitas.com/714314-joven-indigena-bebe-negligencia-anticonceptivo-hidalgo-puebla/

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Así es como las revistas mexicanas reflejan la discriminación racial en México

Tenemos que hablar del elefante en la habitación.


Más de la mitad de la población mexicana se considera a sí misma, morena.

Más de la mitad de la población mexicana se considera a sí misma, morena.
Ivan Pierre Aguirre / AP
Según el CONAPRED, el 64.6% de las personas en México se describen de piel morena y al mismo tiempo, la mitad de los mexicanos considera que a las personas se les insulta en la calle por su color de piel.

La discriminación racial es tal en México que casi un cuarto de la población ha admitido que no dejaría vivir en su casa a alguien de una raza distinta.

La discriminación racial es tal en México que casi un cuarto de la población ha admitido que no dejaría vivir en su casa a alguien de una raza distinta.
Grandriver / Getty Images
El pensamiento de que las comunidades afrodescendientes e indígenas viven en la pobreza “porque no trabajan” es un claro ejemplo de este fenómeno racial.

Y aún cuando en México, existen alrededor de 15.7 millones de personas que se consideran indígenas…

Y aún cuando en México, existen alrededor de 15.7 millones de personas que se consideran indígenas...
Hector Guerrero / AFP / Getty Images
Una versión anterior de este post establecía que habían 450,000 afromexicanos en México, de acuerdo a cifras del CONAPRED. Se ha actualizado con la cifra correcta de 1.4 millones de mexicanos de ascendencia africana, de acuerdo a estadísticas del INEGI.

Los medios no parecen reflejar la realidad de México.

Los medios no parecen reflejar la realidad de México.
Alfredo Estrella / AFP / Getty Images
En 2011, el periodista José Agustín Ortiz Pinchetti utilizó el término pigmentocracia para referirse al documental El Despertar: el hecho de que la gente de piel más clara esté en el estrato superior de las clases sociales y por ende, se promueva la desigualdad.
El fisiólogo chileno Alejandro Lipschutz fue el primero en acuñar dicho término a mediados del siglo XX al darse cuenta que el tono de piel era un “elemento generador de jerarquías al interior de una estructura socio-racial y de clase.”

Es por eso que analizamos 15 de las revistas mexicanas más leídas en busca de esta representación (o la falta de).

Para escogerlas, consideramos el tiraje y su relevancia en cada género (sociales, moda y estilo de vida). 
Todos los ejemplares pertenecen al mes de diciembre.

Los títulos seleccionados fueron los siguientes:

Los títulos seleccionados fueron los siguientes:
Editorial Televisa / Grupo Expansión / Condé Nast / Notmusa / Media MKT
Las variables de medición fueron:
- Grupo editorial
- Tipo de revista
- Número de páginas
- Audiencia clave
- Persona en portada
- Tez y nacionalidad de la persona en portada
- Número de personas en total que aparecen en la revista*
- Número de personas de tez blanca
- Número de personas de tez morena/negra
- Número de hombres
- Número de mujeres
El conteo consideró personas a las que se les viera el rostro, tanto en contenido como en anuncios publicitarios. No se tomaron en cuenta portadas de libros ni imágenes de películas y/o televisión.

Esto fue lo que encontramos:

El porcentaje de representación de personas con tez morena fue igual o menor al 20% en TODAS las revistas.

El porcentaje de representación de personas con tez morena fue igual o menor al 20% en TODAS las revistas.
BuzzFeed
En un cuarto de 10 personas, en la vida real 6 serían morenas.
A ojos de las revistas, únicamente 2 serían de tez morena o negra.

La revista con mayor inclusión de personas con tez morena fue la 15 a 20.

La revista con mayor inclusión de personas con tez morena fue la 15 a 20.
BuzzFeed México
De las 63 personas que aparecen, 13 son de tez morena. Dos de ellos, son youtubers mexicanos. Y aún así, 20% sigue siendo una cifra extremadamente baja.

La Quién, revista de sociales de Grupo Expansión, es la más baja: solo tiene una representación del 2%.

La Quién, revista de sociales de Grupo Expansión, es la más baja: solo tiene una representación del 2%.
BuzzFeed México

La mayoría de las revistas analizadas oscila entre el 5% y el 9% de representación.

La mayoría de las revistas analizadas oscila entre el 5% y el 9% de representación.
BuzzFeed México
Desde moda, estilo de vida y lujo, hasta espectáculos y sociales, las revistas mexicanas se niegan a reflejar la realidad racial de la sociedad.

Ninguna de las personas en portada es morena.

Ninguna de las personas en portada es morena.
BuzzFeed México
A pesar de que 10 de 15 revistas tienen a una persona mexicana al frente, ninguna puede ser considerada de tez morena.

La escasa inclusión de mexicanos de tez morena sucede generalmente cuando las revistas se refieren a eventos de carácter filantrópico o social.

La escasa inclusión de mexicanos de tez morena sucede generalmente cuando las revistas se refieren a eventos de carácter filantrópico o social.
BuzzFeed México
En la revista Esquire, los dos mexicanos de tez morena que aparecen son de la campaña de Pepe y Toño, del Consejo de la Comunicación.
En la Vanity Fair México, solo aparece un niño indígena en sus páginas y es de la publicidad de “Niños con Alegría”. Las otras tres personas mexicanas de piel morena aparecen en un evento con la pareja presidencial.
En la Quién, la activista Eufrosina Cruz es de las pocas personas de tez morena que aparece en la revista, vestida con su traje típico zapoteca.
En Vanidades, la celebración de Día de Muertos que se realizó en España el mes pasado fue la única ocasión donde aparecieron tres personas de carácter indígena.
En Marie Claire, la mayoría de las personas morenas aparecen en un fotoreportaje de La Habana, Cuba.

El resto de las personas de tez morena o negra que aparecen en las revistas son celebridades o figuras políticas no mexicanas.

El resto de las personas de tez morena o negra que aparecen en las revistas son celebridades o figuras políticas no mexicanas.
BuzzFeed México
Entre ellas: Rihanna, Obama, Beyoncé, la modelo Joan Smalls, John Legend, Bruno Mars, Jessica Alba, Selena Gomez y Eva Longoria.

En resumen:

En resumen:
BuzzFeed México

BuzzFeed México contactó a los editores de las 15 revistas en espera de comentarios.

Al respecto de los hallazgos de esta investigación, Mamen Sánchez, directora de ¡Hola! México, comentó: “Jamás en mi vida- ni como profesional del periodismo, ni como ser humano- he hecho la menor distinción por causa del color de la piel de una persona. Siempre he sabido ver lo que hay detrás de algo tan nimio como color, belleza, género, perfección, o cualquier otro baremo que sirva para medir a las personas en cualidades diferentes a las de su dignidad como seres humanos.” Al mismo tiempo que exigió una disculpa de parte de BuzzFeed.
Por parte de Marie Claire México, Daniela Von Wobeser, directora editorial expresó que en su revista a lo largo del año “existe una representación versátil de las mujeres, no sólo por su color de piel.”
Estresó que en su redacción promueven “profundamente la inclusión de todas las voces de nuestro género sin importar religión, raza, orientación sexual, capacidades diferentes o talla. Es nuestra tarea de todos los días seguir representando a más mujeres y cambiar paulatinamente los conceptos anticuados de ‘aspiración’ y los cánones de belleza. Todavía queda mucho por hacer sin embargo en Marie Clairetenemos la firme tarea de seguir promoviendo la diversidad en sus páginas y contenidos.”
Ligia Bang, editora de la revista Fernanda, destacó que éste “es un fenómeno que lleva décadas ocurriendo, y que para mal o para bien, todos hemos fomentado posiblemente de manera inconsciente: consumidores, lectores, medios, anunciantes, televisoras… a través de nuestras decisiones de compra, de nuestras actitudes, de nuestras elecciones, nuestros comentarios.”
Sobre la cuestión de la disponibilidad de imágenes para representar a los mexicanos apropiadamente, Ligia indicó que una de las razones por las que no han podido lograr esto “ha sido por no contar quizá con más opciones de modelos de tez morena, o con fotos de banco con personajes mexicanos.”
En respuesta a la falta de personas de tez morena que aparecen en las portadas, la directora editorial de 15 a 20, Mariana Gallardo, comentó que las decisiones editoriales de la revista “se basan en el talento de quienes aparecen en nuestras páginas. Nos consideramos una revista 100% incluyente.”
“Nuestras decisiones de portada como en interiores, no obedecen a estereotipos físicos, sino al talento y popularidad”, dijo a BuzzFeed México.
Este artículo se irá actualizando conforme recibamos comentarios por parte de los grupos editoriales.
Karla Agis es redactora de BuzzFeed y vive en la Ciudad de México.
Mireya Hernández es redactora de BuzzFeed México y vive en la Ciudad de México
Javier Aceves (Baxter) es editor/fundador de BuzzFeed México y vive en la Ciudad de México.